El morenovallismo sufre del “síndrome marinista”
Después del carro completo de las elecciones federales en Puebla en el 2009, el entonces gobernador Mario Marín Torres se reunió con columnistas locales para presentar su nueva estrategia de seguridad para blindar a la entidad ante los embates de la delincuencia.
La plática comenzó a tomar el camino de la sucesión de Casa Puebla, pero particularmente su futuro.
El mandatario destapó tácitamente a Javier López Zavala como su candidato a la gubernatura, pero adelantaba que él se quedaría en Puebla, porque pretendía crear una fundación para la formación de liderazgos y consolidar a la clase política existente.
Una especie de padrino de la nueva generación de políticos que estarían en las esferas del poder.
Antes del escándalo de Lydia Cacho, en el marinismo era recurrente escuchar la frase: “somos la generación 24”.
Se trataba pues de gobernar Puebla cuatro sexenios consecutivos que empezó precisamente con Mario Marín Torres para seguir con López Zavala, continuar con Alejandro Armenta Mier y concluir con Mario Marín García. Sí, su hijo.
La realidad puso todo en su lugar. Apareció Rafael Moreno Valle para truncar la genealogía del poder marinista.
Le cuento esta anécdota porque ahora que el gobernador Moreno Valle entra al cuarto año de gestión, hay voces al interior de la burbuja que plantean lo mismo: “somos la generación 24”.
Sin un escándalo a la vista, el grupo en el poder observa que se han creado las condiciones para darle larga vida al proyecto morenovallista, que no sería de 24, sino de 25 y 8 meses si nos atenemos a la figura del minigobernador.
Y en esta lógica se expresan, comportan y caminan.
Moreno Valle como el hombre fuerte del estado, legando el poder como parte de su patrimonio que dejará a los poblanos.
El esquema de control es absoluto. Organismos, poderes legislativo y judicial, partidos políticos, sectores empresariales, medios de comunicación y toda aquella instancia de influencia responden a esta lógica.
Por eso, aparecen nombres para garantizar la ruta del poder: Cabal Macari, Luis Maldonado Venegas, Antonio Gali Fayad, Martha Érika Alonso, Jorge Aguilar Chedraui, Mario Riestra Piña, Eukid Castañón, Roberto Moya, más lo que acumulen otros analistas.
Para todos alcanzará, pues se trata de un proyecto de largo alcance.
Sí, la misma lógica que siguió el marinismo.
Se confirma: el poder iguala.
@AleMondras
