Ejidatarios de Esperanza denuncian engaños por Parque Eólico
La construcción del primer parque eólico en el estado de Puebla, de capital privado, trajo consigo una división entre los ejidatarios del municipio de Esperanza, que ahora pelean entre sí, entre los que están a favor y en contra del proyecto.
En tanto, en el ayuntamiento de Esperanza el edil Fidel Arcos Ramírez reconoce los beneficios de la inversión, ya que desde que se fue la inversión de la planta automotriz Hyundai a principios de la década pasada, durante el gobierno de Melquiades Morales Flores, nadie más quiso invertir en esta demarcación.
Pero él ruega porque el parque eólico deje algún beneficio directo para la población, aunque sabe que no será así, a pesar de que están ya autorizados los permisos de construcción, funcionamiento y cambios de uso de suelo.
Algunos de los ejidatarios relataron que hace más de dos años unos españoles, encabezados por Enrique Maza Pérez de la empresa Impulsora Latinoamericana de Energía Renovable (ILER) –ubicada en Tlaxcalancingo, Puebla–, llegaron a este ejido y comenzaron a dialogar con los campesinos para tratar de convencerlos de las bondades de instalar un parque eólico en este lugar.
El ejido Esperanza tiene mil 200 hectáreas parceladas y 400 más de uso común; éstas últimas fueron del interés de los inversionistas europeos. A cambio, los campesinos propusieron que los españoles entregaran al ejido una serie de tractores de 250 caballos de fuerza y demás maquinaria agrícola, así como insumos y capacitación para hacer producir la tierra.
Los más de 60 ejidatarios estuvieron de acuerdo y durante una asamblea dieron su consentimiento para la instalación del parque eólico. De los españoles no volvieron a saber más, como tampoco del contrato que firmaron y los compromisos de la maquinaria agrícola se convirtieron en promesas que se esfumaron.
Hoy los ejidatarios saben que sólo algunos de ellos van a recibir 833 pesos mensuales por la renta de un espacio de unos 40 metros por cada aerogenerador de energía. De los tractores y demás insumos agrícolas nadie sabe nada, pues desconcen dónde quedó el contrato firmado, y al interior del ejido ahora hay encono y rencores como nunca antes, ya que “sólo unos serán los beneficiados, pero al usar tierras comunales nadie resultará beneficiado”.
La semana pasada Gilberto Marín Quintero, presidente del grupo industrial poblano PI Mabe, dedicada a la producción de pañales y otros productos higiénicos en México y otros países de Latinoamérica y Europa, anunció junto con el gobernador Rafael Moreno Valle la construcción del primero parque eólico de generación energía, en el municipio de Esperanza, al extremo oriente del estado de Puebla.
De acuerdo con el empresario, será a partir de abril próximo cuando en esa zona se instalarán más de 180 aerogeneradores, para lo cual se invertirán unos 110 millones de dólares.
Marín Quintero, a través de su filial ILER, va en este proyecto en conjunto con la española Iberdrola, reconocida en su país como amplia generadora de energía eléctrica, pero también señalada por los hispanos de ofrecer tarifas elevadas y de ser severa a la hora de cobrar recibos de luz.
Ambas empresas, según Marín Quintero, pretenden generar un total de 365 megawatts anuales cuando el parque eólico esté totalmente en operación en el año 2015, energía que será entregada a la Comisión Federal de Electricidad, pero será para beneficio de las empresas del grupo PI Mabe y otras del sector industrial que están interesadas en comprarla a precios más económicos.
“Ni siquiera pidieron permiso para instalar las antenas”, señaló uno de los ejidatarios, quien por su seguridad prefirió omitir su nombre, en referencia a una de las 12 antenas de radio con las que se miden los vientos. “Sólo llegaron, las pusieron y cuando alguno fue a reclamar le dieron 10 mil pesos para que estén las antenas todo el año”.
Los 180 aerogeneradores quedarán instalados sobre los cerros que están en las inmediaciones de la ciudad de Esperanza; desde la autopista Puebla–Orizaba se pueden observar algunas de las antenas medidoras. Algunos están contentos: “Estos cerros no sirven para nada. Si es poquito lo que te pagan, pero 10 mil pesos ¿quién te los regala?”
Poco se sabe del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó a ILER. En el portal de la dependencia federal es imposible descargar el documento con clave 21PU2012ED017, que fue autorizado en abril de 2012.
La Gaceta Ecológica sólo indica que se trata del parque eólico Pier II, que consiste en la instalación de 43 aerogeneradores, con el acondicionamiento y rehabilitación de 3.9 kilómetros del camino que conecta al proyecto, así como el cambio de uso de suelo de 7.3 hectáreas, pero los detalles de impacto ambiental se desconocen.
El presidente municipal Fidel Arcos sabe que se trata de un proyecto de capital privado y para el capital privado. Ni un solo watt de los que ahí se generará será para la población. “Es lo menos que esperamos de ellos, que haya algo de regreso para el municipio; ya les dimos todos los permisos, entonces algo para este lado sería benéfico, ¿no?”, mencionó durante una entrevista con La Jornada de Oriente.
Sin embargo, esto está lejos de ser así. En una entrevista que Marín Quintero ofreció a la revista The Business Year el año pasado, indicó que está estudiando cómo involucrar a los habitantes locales; crear un “sistema de autobuses” para los niños y llevarlos a unas “clases especiales” para enseñarles cómo funciona el parque eólico; además de generar “empleo” también está “estudiando” cómo apoyar a las actividades agrícolas de los campesinos locales.
“Aquí no hay nada de eso”, mencionó otro de los ejidatarios. “Como pasa siempre, puras promesas y al final los que se quedan con la tierra son ellos, los poderosos. Nosotros vamos a seguir jodidos y los muchachos yéndose a Estados Unidos, a donde nada más se van a morir”.
