En riesgo 50 días de aguinaldo para maestros
La atención sobre la reforma hacendaria se ha concentrado sobre el tema del IVA en medicina y alimentos, los impuestos que se imponen y desaparecen, así como el endeudamiento público, lo cual ha provocado que pase desapercibido que en las últimas disposiciones que busca asumir el gobierno federal está controlar directamente las nóminas de los docentes de todo el país y no pagar prestaciones que no estén reconocidas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) a nivel nacional.
Tal situación plantea el riesgo de que no se reconozcan entre 40 y 50 días de aguinaldo para los más de 75 mil maestros poblanos, ya que la Federación solamente tiene presupuestada la mitad de esa erogación.
Otra posibilidad es que ahora la Federación empiece a descontar el Impuesto Sobre la Renta a los maestros poblanos, el cual nunca ha sido recaudado por el gobierno estatal e implica una carga impositiva para el conjunto de los docentes en la entidad por un monto de unos 400 millones de pesos anuales.
De esa manera el gobierno federal está volviendo a centralizar en mucho las funciones del control del magisterio, como una manera de evitar que los presupuestos educativos no se utilicen como “caja chica” para financiar gastos no autorizados por la Federación, y al mismo tiempo le deja la responsabilidad a los gobiernos estatales de resolver los conflictos que se deriven con los maestros por dichas disposiciones.
Si se concretan dichas disposiciones para el caso de Puebla significa lo siguiente: la SEP federal no otorgaría el dinero para pagar a los maestros del estado los 90 días de aguinaldo que reciben cada fin de año desde hace tres sexenios, sino solamente se erogaría el dinero para 40 días en unos casos y en otros sólo 50 días.
Entonces quedaría bajo responsabilidad del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas pagar el resto de los días de aguinaldo o no pagarlos, bajo el argumento de que no se tiene una partida específica para ese propósito.
El meollo del asunto es que hasta este año la SEP estatal tenía siempre la posibilidad de utilizar partidas sobrantes del Fondo de Aportación para la Educación Básica y Normal (FAEP) para obtener el dinero faltante para cubrir el monto total de los aguinaldos, pero ahora resulta que el gobierno federal está impidiendo esa posibilidad, entre otras cosas porque está buscando la desaparición del FAEP.
Esta situación se deriva de que en el sexenio de Melquiades Morales Flores se decidió aumentar hasta 90 días el aguinaldo para los docentes, como una manera de que en el estado no se expandiera la Coordinadora Nacional de Maestros de la Educación (CNTE), y para mantener al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación como un aliado electoral del PRI y tener contenta a la entonces dirigente magisterial Elba Esther Gordillo Morales. Ese incremento se hizo sin que se estableciera una partida específica por parte de la SEP federal o estatal.
Si prospera la propuesta del gobierno federal de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público controle las nóminas de los maestros de todos los estados, implicará la necesidad del gobierno de Moreno Valle de echar mano de otras partidas que no sean del gasto educativo para poder pagar los aguinaldos completos.
O en su defecto apostarle a enfrentar un conflicto con los maestros por la reducción de una de las prestaciones laborales más atractivas, luego de que Puebla ha estado al margen de las movilizaciones que de manera exitosa ha logrado la CNTE para protestar contra la reforma educativa.
Además, si Moreno Valle decidiera no completar los aguinaldos del magisterio pedería, de manera automática, la alianza político–electoral que mantiene con el SNTE, el cual ha sido su principal respaldo para ganar comicios.
No se sabe si el gobierno federal buscará concretar su propuesta, contenida en las últimas disposiciones hacendarias, porque le podría significar seguir “incendiando” al magisterio nacional.
Habría que imaginar que si antes de diciembre los maestros poblanos se enteran de que no recibirán su aguinaldo de 90 días, sino solamente la mitad o menos de 50 por ciento, simplemente ocurriría que ni el gobierno estatal, que carece de buenos negociadores políticos, ni el SNTE, y como dicen las abuelitas “ni dios padre”, podrían frenar una rebelión de los maestros contra una medida que golpea severamente sus bolsillos.
Pero también hay que tomar en cuenta que nadie creía que el gobierno federal se atrevería a tocar las prestaciones laborales de los maestros y lo acabó haciendo, lo cual le ha provocado un severo conflicto con miles de docentes de todo el país, sin que hasta ahora se sepa cómo la administración de Enrique Peña Nieto saldrá de ese brete.
Eso mismo le podría pasar a Moreno Valle si no respalda a los docentes en el cobro de sus aguinaldos, en caso de que prospere la propuesta de centralizar el manejo de las nóminas de los maestros.
Sobre todo porque en el magisterio persiste un clima de malestar de que no se ha percibido algún beneficio para los trabajadores de la educación el haber apoyado a Moreno Valle a ganar las elecciones que lo llevaron a la gubernatura, luego de que el SNTE le aportó el grueso de los operadores y recursos económicos que el panista utilizó en el proceso electoral de 2010.
