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Migrantes centroamericanos se refugian en Puebla

Migrantes centroamericanos se refugian en Puebla

Por los múltiples asaltos y secuestros de los estados del sur, los indocumentados prefieren establecerse indefinidamente en la capital para proveerse de recursos antes de partir al extranjero.

Ante la ola de violencia que se vive en el sur del país, indocumentados de Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá se detienen en la capital poblana para establecerse indefinidamente y vivir de limosnas antes de continuar su camino hacia Estados Unidos, advirtió Ricardo Ramírez Andrade, presidente de la asociación “Pies Secos”.

De acuerdo con información otorgada por el Instituto Nacional de Migración (INM), la mayoría de migrantes provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador. Llegan aferrados al techo del ferrocarril conocido como “La Bestia”, descienden en las ciudades pobladas en busca de comida y dinero, para continuar buscando “el sueño americano”.

El INM reveló que de enero a junio de 2013, en Puebla se han deportado a 199 migrantes; pero aún existen al menos 252 alojados en la capital. Es preciso mencionar, que estos números son engañosos, debido a que, por su situación, no se tiene un registro certero de cuántos indocumentados están establecidos en la entidad.

En el 2012, el gobierno Federal ubicó a Puebla en el lugar 13 a nivel nacional entre las entidades con mayor flujo de migrantes indocumentados y de personas aseguradas por cruzar el país de manera ilegal. En el 2011, ocupaba la posición número 20.

El año pasado, la cifra fue de 792 indocumentados, de los que se deportaron a 721 migrantes a sus países de origen.

En entrevista con CENTRAL, el presidente de “Pies Secos” explicó que anteriormente los indocumentados paraban en Veracruz, pero que la violencia en este estado los ha hecho cambiar de ruta y optar por Puebla.

"Los indocumentados han cambiado el camino hacia el sur, ya no pasan por Veracruz por las situaciones de extorsión y secuestro que están viviendo los centroamericanos han creado nuevas rutas, en Puebla se pueden ver algunos de Honduras y El Salvador que están pidiendo dinero en el estado".

Esta casa editorial platicó con algunos de los indocumentados que piden apoyo económico en los paraderos, principalmente en la Avenida Margaritas, el boulevar 5 de Mayo y la 14 sur.

Solamente llevan consigo una mochila con algo de ropa y comida, lo indispensable para su viaje, por lo regular en el instante que descienden en el estado de Puebla o sus alrededores lo hacen desde la colonia Villa Frontera, lugar en el que hace una pausa “La Bestia”, es entonces cuando los migrantes aprovechan para hacer la recolección, tocan las puertas de las casas, suben a los camiones o piden ayuda en los paraderos y en las Iglesias.

Su mayor preocupación, además de llegar a los Estados Unidos, es encontrar retenes y un lugar dónde dormir cuando estén en tierra firme, en el caso de Puebla sus mejores cómplices son los sacerdotes de las Iglesias quienes por un breve tiempo les ofrecen un lugar para dormir y comer tranquilamente.

Otros, que no corren con la misma suerte, tratan de descansar en parques o en puentes procurando pasar desapercibidos para los policías y así evitar los cuestionamientos que sólo les impide seguir con su plan en la ciudad de Puebla, en La Bestia no sólo viajan hombres también familias enteras que se juegan la vida en los caminos que recorre el transporte de los migrantes.

José, un indocumentado más en Puebla

Las miradas de los poblanos se dirigen hacia ellos y cuando sus ojos se cruzan con la de los indocumentados los ignoran y prosiguen con su camino, algunos vienen desde Salvador, Honduras y otros como José viene desde Guatemala, ahora él se encuentra en una ciudad totalmente desconocida y lejos del calor familiar.

Aferrado al techo de "La Bestia" emprendió el sueño americano para poder ayudar a su familia y obtener una mejor calidad de vida, José vive en una zona muy pobre de Guatemala, con su esposa y tres hijos a los que no les ha podido brindar educación escolar por la falta de dinero y trabajos mal remunerados.

Con los labios resecos y la piel quemada por el sol y el frio nocturno, José inició la travesía con dos amigos en la misma situación, conocen bien los riesgos de viajar como indocumentados pasa de todo dice: asaltos, raptos y hasta violaciones, pero la necesidad los hace ser valientes y probar su suerte.

“La Bestia” hace paradas en algunos estados para cargar mercancía que va rumbo a la región norte del país, José y sus dos amigos aprovecharon para descender en la ciudad de Puebla para recolectar comida, dinero y continuar con el viaje.

"Nosotros no queremos hacerle daño a nadie ya nos lo han hecho a nosotros, sólo queremos comida y un poco de dinero para continuar", dice a CENTRAL y pide que se proteja su identidad, por miedo a ser detenido.

Lo más difícil de haber tomado la decisión de viajar a Estados Unidos, además de dejar a sus familias, es en el momento en que llega la noche, ya que durante el viaje no deben de dormir por cualquier peligro que surja en el camino, pero aquí en tierras mexicanas tampoco su sueño es tranquilo, algunos corren con suerte y pueden dormir en Iglesias pero otros tratan de descansar unas horas en parques o puentes.

No sabe cuántos días se quedará en Puebla, José asegura que algunos poblanos son cálidos pero otros, al ver cómo visten, se espantan y prefieren mantener distancia, mientras los policías los abordan sobre su paradero en el estado pero, al saber su situación dejan que continúen su camino, es así como José se sube a otro camión para pedir ayuda a los poblanos, mañana pedirá dinero en un semáforo y el viernes continuará su viaje hasta Estados Unidos.