PGJ investiga el robo como móvil del asesinato de Malpica
Samuel Malpica Uribe, ex rector de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), fue enterrado la tarde de este jueves en medio de porras, aplausos y puños en alto de lo más de 100 familiares y amigos que se dieron cita en el panteón de San Baltasar Campeche, al sur de la capital poblana.
El sepelio ocurrió en medio de un cambio en la línea de investigación de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), que ahora abrió la posibilidad de un asalto, cuando unas horas después de su crimen la Secretaría General de Gobierno (SGG) estableció como móvil político la posible muerte del universitario.
De las cinco personas que habían sido detenidas y sometidas a declaraciones ministeriales, ayer por la noche sólo quedaban dos detenidas, mientras que las demás recuperaron su libertad.
Fuentes de la dependencia se reservaron el nombre de los detenidos, pero no descartaron llamar a comparecer a más familiares y conocidos del ex rector.
En tanto, la académica María Eugenia Ochoa, ex pareja sentimental de Malpica Uribe, y retenida por la PGJ por cerca de nueve horas rindiendo declaración sobre esta muerte sin la asistencia de su abogado, denunció que padece una persecución de agentes ministeriales que comenzó el día de ayer por la noche.
Durante una estancia con amigos en un establecimiento de la colonia Gabriel Pastor, agregó Ochoa, una pareja de presuntos policías encubiertos bajaron de un automóvil, se apostaron junto a ella de forma sospechosa y la siguieron a los lugares donde se dirigió posteriormente.
En tanto, la familia de Malpica Uribe rechazó que el ex rector o algún integrante de esta familia haya sido amenazado, echando abajo las propias declaraciones de Malpica en el sentido de que habría recibido amenazas de María Eugenia Ochoa, así como de algunos funcionarios de la máxima casa de estudios.
