Falló guerra sucia en campañas de Agüera y Gali
La guerra sucia lanzada desde el espectro de las redes sociales quedó en fallida, a 20 días de las elecciones, 16 días del final de las campañas y horas del debate entre candidatos a la presidencia municipal de Puebla.
Y es que los medios tradicionales: prensa, radio, televisión e internet ahora no tomaron como materia prima las descalificaciones personales, como ocurrió en el último proceso local del 2010.
Por el contrario, los principales afectados de la guerra sucia fueron los propios candidatos, pues llevan cinco semanas en empate técnico, del que difícilmente podrán salir hasta el día de las urnas.
Los expertos en lanzar su mierda electoral de ambas coaliciones Puebla Unida y 5 de Mayo deberían regresar lo que se les pagó, pues en el ánimo social la polarización no tenía que ver con fortunas, sino con la disyuntiva de la continuidad y el cambio.
Tony Gali representa continuar por la senda del morenovallismo en una ciudad caracterizada en dos años por magnas obras, algunas hoy consideradas como de ornato.
Sin embargo, el candidato de Puebla Unida presentó sus 18 compromisos de gobierno hasta el 2018, firmados ante notario, donde se enfoca hacia colonias y juntas auxiliares que se han quedado al margen de los beneficios de las grandes obras.
En el otro frente, Enrique Agüera pretende ser la alternativa del cambio, ante una sociedad insatisfecha por políticas que alientan los polos de opulencia y miseria. Anoche presentó sus compromisos de campaña, donde plantea una ciudad diferente, más cercana a los requerimientos de los poblanos y más lejana al capricho de gobierno.
Ahí está la clave, como bien lo apuntó ayer el periodista Jesús Manuel Hernández en su columna en e-consulta.com
La elección es el referéndum a la forma de gobierno, al estilo, pues.
Seguir por la ruta del #TransformandoElFuturo o el #TúMerecesMás.
Ahí reside el debate, no en la guerra sucia fallida.
