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Abandonan vestigios arqueológicos en Cuautinchan

Abandonan vestigios arqueológicos en Cuautinchan

Desde hace nueve años unas 200 cajas con vestigios prehispánicos, que fueron hallados durante una exploración que realizaron investigadores de la Universidad de Harvard en el sitio arqueológico de este municipio en 2004, se encuentran en práctico abandono en un salón del ex Convento Franciscano de San Juan Bautista.

Por su parte, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene la intención de exhibir estas piezas en un Museo Comunitario que será albergado en el ex Convento, aunque el proyecto no se puede desarrollar hasta que la universidad extranjera entregue los resultados de la investigación, dijo el perito Sergio Vergara Berdejo.

Por el momento las cajas sólo se protegen con una lona, pero las piezas están empaquetadas en bolsas de plástico individuales y selladas.

Mientras que la zona arqueológica, de donde fueron sustraídas las piezas, a simple vista está en abandono; la explicación es que tras las investigaciones de los historiadores, que duraron cerca de tres meses, los eruditos cubrieron con tierra las pirámides encontradas con la intención de evitar saqueos, por lo que se han convertido en montículos y terrenos para siembra donde también crecen magueyes. Al caminar por la zona es fácil encontrar trozos de piezas prehispánicas como vasijas de barro.

Las cajas con las piezas prehispánicas contienen figurillas de barro, trozos de vasijas, utensilios de cocina, huesos humanos, así como piezas de concha y piedra trabajada; el salón en el que se ubican, más bien es una bodega porque está cubierto de polvo, leña, hay madera en el suelo, además de otros artículos como huacales y costales.

A partir de esta exploración, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), está a la espera de los estudios de Harvard sobre los vestigios que encontraron en la zona arqueológica, pues tanto estas investigaciones como el "Mapa de Cuauhtinchan Número 2 (MC2)" que se realizó a mediados del Siglo XVI, representa una importante pieza para conocer los viajes de los pueblos mesoamericanos; el instituto también trabaja en la restauración del retablo principal y analiza un proyecto presentado por los propios habitantes para dar seguimiento a estas labores, según explicó Vergara Berdejo.

Por otro lado Pedro Torija, quien es habitante de la localidad y también sacristán del templo, resaltó la importancia de estos trabajos y las piezas que fueron encontradas durante la exploración, pues afirmó que según las explicaciones que recibió por parte de los investigadores, el códice y el sitio resultan de importancia para conocer la historia de Mesoamérica, y recientemente parte de las investigaciones se presentaron en el libro "Cueva, Ciudad y Nido de Águila: una Travesía Interpretativa por el Mapa de Cuauhtinchan Núm. 2", que fue expuesto en el Museo Amparo.

Los pobladores reservan en sus hogares parte de la colección de Cuautinchan, han encontrado las piezas a lo largo de los años, antes, durante y después de los trabajos de los estudiosos; algunos de ellos sólo guardan pequeñas figurillas como cabezas o cuerpos de barro, otros más tienen vestigios completos como vasijas con diferentes tallados, y las cuales se encuentran en perfecto estado de conservación.

Durante los trabajos de los investigadores fueron contratadas unas siete personas que habitan en la comunidad, para ayudar a encontrar las piezas y posteriormente para limpiar los vestigios que fueron encontrados, según relataron los pobladores; las piezas halladas después fueron clasificadas por los eruditos y colocadas en cajas que fueron inventariadas.

El entrevistado detalló que el territorio de Cuautinchan colinda al poniente con la capital de Puebla, al norte con Amozoc y Acajete, Tepeaca y Tecali de Herrera; en el lugar se encuentran diferentes pirámides que no han sido descubiertas, además el sitio no está a cargo del INAH sino de los propios pobladores.

Algunos de los habitantes que participaron con los historiadores, manifestaron su inquietud, porque una vez que se encontraron las piezas y definieron la forma de las pirámides, volvieron a cubrir las estructuras y ahora son unos montículos de tierra, pues aseveraron que esta zona arqueológica representaría una fuente de trabajo y turística para la población, por lo que confiaron que en breve se retomen los trabajos y se abra al público.