Operadores del PAN detrás de protesta de ebrios contra Gali
Aunque los medios que no ocultan su apoyo hacia el candidato de Puebla Unida, Antonio Gali Fayad, fueron los primeros en decir que la manifestación de jóvenes traídos del DF a las calles de Puebla estuvo organizada por el PRI, durante la marcha y posterior concentración de los mismos se pudo observar a varios operadores del PAN en una actitud más de coordinadores que de sólo enviados a cubrir este acto, que de improvisado no tuvo nada.
Uno de estos operadores en ningún momento dejó de decirle a cuanto ciudadano se encontraba: “Mire, fue Agüera. Quiere desestabilizar la elección”. Se comunicaba por teléfono, recibía alguna indicación y continuaba: “Fue Agüera”.
Un par de fotógrafos, que suele estar en los actos de campaña del candidato de Puebla Unida, también estaba ahí. Retrataba a los jóvenes estudiantes de bachillerato con caguamas, con tequila y refrescos de toronja, vaciando cartones de cerveza.
Había de todo entre los jóvenes: skatos, roqueros, punketos, hipsters, emos y toda clase de representantes de las bandas urbanas de la ciudad de México. La mayoría de ellos surtiéndose en el Oxxo de bulevar 5 de Mayo y Palafox de embriagantes.
Viajaron en primera clase: los jóvenes fueron movilizados en una decena de autobuses Estrella Roja, propiedad de la familia Cué Pandal. Esta misma empresa es la que presta sus servicios al equipo de campaña de Antonio Gali Fayad. De acuerdo con columnista Jorge Rodríguez, Cué y otros empresarios participaron en una reciente comida con los candidatos de Puebla Unida.
Los autobuses, con un costo aproximado de renta de 6 mil pesos por un viaje particular entre la ciudad de México y Puebla, fueron contratados en esta capital por un particular.
Los operadores revelaron que la orden de trabajo tenía en el nombre del contratante “Comisión de Derechos Humanos”. Fueron por ellos hasta la capital del país a recogerlos en cuatro diferentes puntos: Ciudad Neza, Agrícola Oriental, Cárcel de Mujeres y Xochimilco.
“Ni siquiera sabían a dónde iban”, relató uno de los operadores que había lavado ya en un par de ocasiones su unidad por la suciedad que dejaron los acarreados con playeras que decían “Tony Gali. Porque somos jóvenes no vamos a callar”.
Les prometieron un pago de 50 pesos que hasta el retorno de ellos a la capital del país, después de las 2 de la tarde, no se les había pagado aunque sí se les pasó lista. Eso sí, hubo más de 500 pesos por autobús para la compra de alcohol, cerveza y refrescos.
Los jóvenes, que insistían en demostrar que procedían de la capital del país, dejaron por doquier envases de cerveza, pero también dejaron en claro que se prestaron a ser utilizados por un partido político con muchos recursos.
