Clausuran 13 prostíbulos en Puebla
En lo que va de la administración de Eduardo Rivera Pérez han sido clausuradas 10 casas de citas en el Centro Histórico, mientras que otras tres han sido cerradas en la zona de la Capu.
Sin embargo, quedan en operación alrededor de 15 centros de este tipo en el primer cuadro de la ciudad, los cuales son vigilados mas no clausurados por cuestiones de salud pública, reconoció Luis Mora Velasco, director de Normatividad Comercial.
En caso de que se llegaran a cerrar todos estos locales, las prostitutas saldrían a trabajar en las calles, lo cual generaría mayores conflictos, aseguró.
Actualmente, en el polígono comprendido de la 6 a la 18 oriente, entre las calles 5 de Mayo y 11 norte, laboran en las calles alrededor de 25 chicas, pero de cerrar las casas de citas que quedan serían hasta 300 mujeres en la vía pública del centro de la ciudad.
Mora Velasco señaló que la prostitución es un tema “social” que no se puede erradicar por completo, por lo que una estrategia es confinarlo a espacios para evitar problemas mayores.
Si bien aseguró que los locales que son cerrados ya no vuelven a abrir sus puertas, aceptó que hay un caso en la zona de la 12 Oriente que no han podido controlar.
En el parque ubicado en la 12 Oriente con la 5 de Mayo suelen colocarse chicas en espera de algún cliente, al cual llevan a un pequeño hotel clandestino en el número 110 de esa misma calle.
El lugar se encuentra en un edificio de departamentos viejo, un tanto derruido y sucio. Incluso, desde el otro lado de la calle se logra ver el sello de clausura que fue colocado hace un par de meses por las autoridades municipales.
Mora Velasco explicó que, a pesar del cierre, las prostitutas y sus clientes acceden por una puerta trasera, por lo que todavía no se ha logrado erradicar por completo este punto.
Comerciantes despreocupados por casas de citas
La calle 6 oriente es conocida por la cantidad de bares y casas de citas que hay en funcionamiento, pero esto pareciera no molestar a los comerciantes.
Este es el caso del señor David López, quien atiende una miscelánea en la esquina de dicha calle con la 9 norte. Justo enfrente de la tienda hay una pequeña puerta negra, por la cual entran muchos hombres solos, pero no se les ve salir.
El comerciante señaló que este centro no les molesta, e incluso ayuda al negocio, pues los clientes de pronto salen a comprar cosas, o las propias chicas mandan “al que les hace los mandados” a conseguirles productos que llegan a necesitar.
“Antes cuando estaban en la calle si era peor, porque se peleaban y se ponía feo”, recordó el vendedor, al reiterar que el bar no representa una preocupación.
Unas casas más abajo, la señora María vende revistas viejas, principalmente ediciones atrasadas del “Libro Vaquero”. Cuando se le pregunta por los bares, simplemente dice tener conocimiento de que hay algunos en la zona, pero “como no salgo de mi local ni me preocupa”.
