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Agüera rechazó recomendados de Mario Marín

Agüera rechazó recomendados de Mario Marín

Qué tanto está metido Mario Marín Torres en la campaña de Enrique Agüera Ibáñez?

¿De qué tamaño es su sombra?

¿Cuáles son sus redes?

¿A través de quiénes está metido el ex gobernador en la campaña del ex rector?

Las dudas matan.

Y desvelan.

De entrada, hay que decirlo, no hay un solo candidato a regidor que provenga del marinismo químicamente puro.

De buena fuente se sabe que Marín hizo cuando menos dos propuestas, mismas que fueron rechazadas por Enrique Agüera.

Tampoco es visible la presencia de algún marinista en la campaña del candidato a la alcaldía.

Ni uno solo.

Menos aún en la lista plurinominal.

El único marinista -Víctor Gabriel Chedraui- fue expulsado de dicha lista y enviado a contender por la vía uninominal, candidatura, por cierto, que terminó rechazando.

Y si Marín no está en la campaña de Agüera, de manera visible, tendrá que estar en algún lado.

En la cabeza del candidato, por ejemplo.

En las decisiones personales de campaña.

En el inconsciente político del ex rector.

A la sombra, como Carlos Salinas de Gortari, dicen, está en Los Pinos.

El quintacolumnista investigó y descubrió que lejos de que exista entre ellos la menor cercanía hay, sí, una distancia fría y hostil.

Y es que su relación se lastimó debido a plegarias no atendidas por Agüera.

Plegarias, peticiones, favores personales.

A partir de entonces la relación se enfrió como un vino espumoso.

Cierto: vende mucho jurar que Marín está detrás de Agüera.

Incluso es redituable -políticamente hablando- jurar que el candidato a modo del ex gobernador es el ex rector.

Suena bien.

Viste.

Genera lectores.

Lo cierto, lo real, es que no hay cómo detectar esa presencia invisible.

El que la descubra, ajá, se llenará de gloria.

Hoy, por lo pronto, esas suspicacias se quedan como meras, simpáticas, charadas.

La Omnipresencia de Marín. Donde Mario Marín sí está, y es visible, es en algunas regiones del estado.

Aquí hemos hablado de algunas: San Pedro Cholula, Xicotepec y otras.

Ahí se ven sus manos y sus pies.

Y más: la sombra que recuerda a Salinas de Gortari.

La presencia marinista en los restaurantes de Puebla es más notoria, aunque los personajes con los que se ha reunido no alcanzan el grado de notables.

Un ejemplo: los supuestos empresarios con los que comió en La Encomienda son buenas personas que no influyen ni en sus barrios y colonias.

Es más: todos juntos no completan ni medio millón de pesos.

De Debates. Algo queda claro: Jaime Alcántara, coordinador de campaña de Enrique Agüera, busca que sólo haya un debate entre los candidatos a la Presidencia Municipal de Puebla.

Y algo peor: busca dejar fuera de ese debate al tercer candidato registrado: Miguel Ángel Ceballos.

Es como si en los debates presidenciales hubieran hecho a un lado a Quadri, de Nueva Alianza.

Lo curioso es que de los seis debates planteados originalmente, el coordinador quiere sólo uno.

Uno solo.

Moreno Valle y las Encuestas. Cuando una encuestadora de casa califica bien a un gobernador, no hay mayor mérito.

Para eso son.

Para eso les pagan.

Lo extraño es que una encuestadora como Covarrubias, ligada históricamente a Andrés Manuel López Obrador, sea la que haya calificado con tan buenos números a gobernadores del PRI y el PAN.

Vea el lector:

Entre el primer lugar -el priísta queretano José Calzada- y el sexto -el panista poblano Rafael Moreno Valle- sólo median 39 décimas.

Ni medio punto.

En los lugares intermedios se hayan los desconocidos gobernadores de Nayarit, Yucatán y Baja California Sur, así como el recién llegado Manuel Velasco (Chiapas).

Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, se ubica en el décimo puesto.