Exhiben ineficiencia en el IEE
En la historia reciente del Instituto Electoral del Estado (IEE) de Puebla el organismo encargado de administrar el proceso no había mostrado tal nivel de ineficiencia.
Omiso desde su origen en la observancia en el cumplimiento de la legislación en la materia, el llamado árbitro del proceso electoral ha entrado en una espiral de duda y cuestionamiento que mina su credibilidad.
Amén de la parcialidad que han mostrado las autoridades electorales, la actuación de los consejeros, incluido el presidente, ha demostrado capacidad de conducción para cumplir con los plazos que establece la ley.
A la fecha siguen sin ser autorizadas las candidaturas y sus respectivas planillas en varios de los ayuntamientos del estado, que les impide iniciar sus respectivas campañas.
Resulta desigual el inicio de las campañas porque mientras los abanderados de alguna coalición o partido son autorizados a realizar actividades proselitistas, otros están en espera por trámites burocráticos del IEE, lo que genera una situación de desventaja frente a su competidor.
Desde la renovación del organismo electoral, el Instituto se ha caracterizado por dejar pasar y hacer, en muchos de los casos en evidente violación al código electoral.
Aunado a una política de comunicación errática dependiente del control oficial, que contradice el espíritu de autonomía e independencia del IEE, la función del organismo está completamente desfasado de las exigencias de la competencia.
El tortuguismo y la ineficiencia nada favorecen al juego limpio porque si no puede agilizar el registro de candidaturas la única sensación que dejan es que detrás de los yerros hay actos de mala fe en perjuicio de la democracia electoral.
