Enrique Peña Nieto se aleja de Rafael Moreno Valle
En el inicio de la marcha cívico-militar del 5 de mayo, las murmuraciones arrancaron rápido cuando en el presídium principal el presidente Enrique Peña Nieto fue flanqueado por los secretarios de la Marina y la Defensa Nacional, y no por el gobernador anfitrión del evento, quien fue colocado a la derecha del general Salvador Cienfuegos. Una distancia de apenas un cuerpo, pero que políticamente se interpretó como si entre el Ejecutivo federal y el mandatario estatal hubiera una galaxia.
Interpretación errónea según se supo horas después, ya que entre la finalización de la jura de bandera a los conscriptos y el arranque del desfilo, Peña Nieto y Moreno Valle tuvieron una reunión privada de aproximadamente 20 minutos en Casa Puebla.
Ahí, Peña Nieto recibió un diagnóstico de las obras que el gobierno estatal planea emprender en los próximos meses, en los que la federación comprometió su apoyo y que se conocerán una vez que acabe la veda.
Peña Nieto y Moreno Valle, tan cerca, tan lejos. Es evidente que se trata de políticos profesionales, de diferentes partidos. Que no necesariamente son amigos, aunque son capaces de disfrutar juntos del esfuerzo de 12 mil 711 civiles y elementos en la fiesta estelar de los poblanos.
El presidente Enrique Peña Nieto desembarcó con todo su gabinete en Puebla, incluidos los presidenciables; Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobierno y; Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público, quienes permanecieron a lo largo de todo el desfile que duró un poco más de 90 minutos.
Moreno Valle y Peña Nieto, pese a estar separados por el general Cienfuegos Zepeda, en varios momentos intercambiaron opiniones sobre los contingentes que participaban en el evento y que representaron la historia de la Batalla del 5 de Mayo y de Puebla.
Peña Nieto prefirió platicar con sus secretarios de Marina y Defensa Nacional con quienes incluso bromeó durante el paso de los contingentes. Moreno Valle parecía un invitado más del desfile.
Los dos presidenciables, Osorio y Videgaray, sólo llegaron a Puebla a cumplir la orden de su jefe para estar presentes en la parada cívico-militar, pues prácticamente todo el tiempo se concentraron más en leer y responder a los mensajes que les llegaban a su teléfono móvil. Rosario Robles, excesivamente seria, miró el paso de los contingentes sin hacer muecas.
Tal como ocurrió hace un año, la zona del mausoleo del General Zaragoza fue un área restringida y VIP.
Ahí estuvieron sólo los integrantes del gabinete federal y estatal, así como Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, como representante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; José Rosas Aispuro, vicepresidente de la Cámara de Senadores y Francisco Arroyo Vieyra, presidente de la Cámara de Diputados. Al alcalde Eduardo Rivera lo mandaron a un rincón en la primera. También hubo lugares espaciales para los directivos de Audi.
Legisladores federales poblanos, magistrados y diputados locales compartieron las filas traseras y tuvieron que llegar desde las 8 de la mañana. En cambio, los integrantes del equipo peñista llegaron minutos antes de comenzar la jura de bandera de los conscriptos a bordo de los helicópteros y con diferencia mínima al arribo del presidente Peña Nieto.
Los invitados selectos en la tribuna disfrutaron la sombra del templete, bocadillos, aguas y refrescos. En cambio, los poblanos a pie tuvieron que llegar desde la madrugada para alcanzar sillas o un lugar en las gradas que se dispusieron a lo largo del bulevar 5 de mayo. Además, tuvieron que soportar por más de cuatro horas los rayos del sol, pues no todos alcanzaron las sombrillas multicolores de la coalición “Puebla Unida”.
El desfile arrancó a las 11:10 de la mañana con la presentación de la bandera guía y un contingente de las Fuerzas Armadas, seguidas de las escuelas militares y brigadas nacionales como el Plan DN III, de la Secretaría de la Defensa Nacional, que atiende en contingencias.
Los carros alegóricos
La marcha conmemorativa duró una hora con 39 minutos y a través de carros alegóricos, mostró los inicios de la sociedad prehispánica con la temática Cholula y la fusión de la cultura con la llegada de los españoles a Puebla.
En cuanto al periodo de la conquista en la Puebla barroca, se expuso la Biblioteca Palafoxiana y Tonazintla; por otra parte, para representar la etapa colonial lució el Árbol de la vida en un carro con estatuas vivientes. Las tradiciones del estado fueron representadas mediante bailes y vestimentas de las diversas regiones que nos representan, como los Huehues y el traje reconocido a nivel mundial de la China poblana.
Referente a la Batalla del 5 de Mayo contra los franceses, hubo cinco carros dedicados esta la lucha y a cómo los poblanos defendieron a la nación.
Por su parte, alumnos y maestros de escuelas en el estado marchaban en contingentes y bandas de música y de guerra, que interpretaban melodías como “Qué chula es Puebla” y “El huapango de Moncayo”.
En el reporte de los actores al concluir el desfile, Marco Antonio Barrón Ávila, comandante de la columna, reportó al primer mandatario la participación 12 mil 711 personas; 80 banderas y estandartes; 83 vehículos militares; 24 aeronaves; 49 vehículos civiles; 27 carros alegórico y 9 canes.
También desglosó que en los contingentes del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana transitaron 4 mil 748 elementos, entre generales, jefes, oficiales, cadetes y tropa.
Por otra parte, el militar dio a conocer que por Secretaría de Educación Pública (SEP) se contó con 5 mil 995 personas —entre docentes y alumnos—, 27 carros alegóricos; de las dependencias estatales y municipales 585 individuos, 24 vehículos y, finalmente, de los agrupamientos de Charros, 100 civiles montados.
Al finalizar el evento, el parte militar arrojó que participó un total de 54 escuelas locales y poblanas, así como personas que se dedican a la charrería con sus caballos.
