Inquietante inseguridad en territorio poblano
Las muertes del periodista de Guerrero Alonso de la Colina y el presidente municipal de San Salvador El Verde, René Garrido Rocha, generan una innegable percepción de inseguridad en Puebla.
Más allá de los personajes de los que se traten, existen siempre historias cercanas de conocidos, familiares o amigos que en las últimas semanas han sido víctimas de algún tipo de acto delictivo.
El robo de autopartes, el asalto con lujo de violencia o el robo a casa habitación se han convertido en pláticas comunes en las reuniones familiares o de amigos.
¿Quién no conoce a una persona que no haya sufrido un acto delictivo?
Se debe precisar que no se trata de responsabilizar sólo al presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera, o al gobernador, Rafael Moreno Valle, por la ola de inseguridad de azota a la entidad.
Se trata de una percepción generalizada de inseguridad porque no sólo las personas que visiblemente tienen una mejor posición económica son víctimas de los delincuentes, ahora cualquiera puede ser asaltado por cantidades mínimas de dinero.
Bajo las actuales circunstancias sociales es urgente que todas las autoridades encargadas de garantizar la seguridad de los poblanos apliquen mejores estrategias para contrarrestar en lo que se pueda esa ola de inseguridad.
Poco a poco la confianza y tranquilidad se ha perdido en Puebla porque no existen las garantías de no ser asaltado a plena luz del día, en cualquier calle o esquina.
Urge que las autoridades manden una señal clara y contundente de que no habrá tolerancia para los ladrones porque de otra forma la población seguirá cobrándose por cuenta propia contra los delincuentes que sean detenidos.
Si bien es cierto que los índices de inseguridad de Puebla están muy alejados de otros estados como Veracruz, Guerrero o Nuevo León, eso no quiere decir que haya tranquilidad entre la población.
Los acuerdos de la reciente reunión de seguridad deben reflejarse en la tranquilidad que buscan las familias que viven en Puebla en la calle y, ahora, en sus propios domicilios.
Existe una inquietante percepción de inseguridad en la entidad y eso no es bueno para una sociedad que busca crecer.
Las autoridades tienen las armas y el presupuesto para hacer frente a este problema y los ciudadanos tienen el derecho de exigir que haya resultados y se frene la ola de inseguridad.
