Primo de Rafael Moreno Valle desiste de candidatura del PRI
Entre la inminente boda de su hijo mayor y las elecciones poblanas, Mario Marín Torres se ha convertido en un fantasma que recorre Puebla.
Todos juran haberlo visto despachar en el Camino Real de La Vista o en su Notaría de Huexotitla o en el Piso 9 de la Torre JV 3.
Sus acuerdos, dicen, tienen que ver con candidaturas y apoyos económicos a precandidatos.
Hay que decirlo: Marín es un fantasma bastante activo que lo mismo va a comer a El Desafuero que al Kampai.
Y más: bendice las aspiraciones de quienes sudan por cargos de elección popular.
Los domingos, para desestresarse, juega futbol con sus amigos de siempre en una de sus residencias.
Antes no hablaba de política y prefería divagar sobre Messi y el Puebla de la Franja.
Hoy, faltaba más, sólo tiene opiniones políticas.
Uno de los asistentes a las célebres reuniones cuenta que no habla de otra cosa que de “recuperar” Puebla para el marinismo.
Y es que sueña con que la mañana del 8 de julio el estado puede amanecer pintado de PRI.
Y en eso se obstina, en eso se obsesiona, en eso se desvela.
Y aunque se muere de ganas por hacer apariciones públicas, tiene que guardar prudencia: el bajo perfil es su casa por ahora.
Ya habrá tiempo de salir a la calle y aparecerse en los palcos de sus amigos en el Estadio Cuauhtémoc.
Ya habrá tiempo de estrenar su residencia en La Vista.
Ya habrá tiempo de hacer la chorcha en los restaurantes de lujo en Puebla.
Hoy por hoy no tiene más remedio que ser un fantasma muy activo.
La última vez que se le vio feliz de la vida fue cuando se casó Paco Ramos, uno de sus alumnos favoritos, con Mariana Moguel Robles.
Ahí compartió mesa con Enrique Agüera Ibáñez, ahora candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Puebla.
Y juran quienes lo vieron que estaba lo que se dice “feliz de la vida”: saludador, bromista, echado pa’ delante, papá.
Ya en agosto, cuando tenga el triunfo en la bolsa, se irá a Austria a realizar su propia Venganza de Moctezuma.
Y es que Viena será el escenario de la boda de su hijo Mario con la guapísima Nadia.
Muchos poblanos están contemplados en las invitaciones de lujo que pronto empezarán a repartirse: futuros alcaldes, futuros diputados, empresarios de lujo.
Y ya se habla de que rentarán varios vuelos privados de lujo para la gran fiesta en la que echarán Europa por la ventana.
¿Y qué decir de septiembre?
La boda religiosa en Puebla, en la mismísima catedral y oficiada por el mismísimo arzobispo, será la celebración del año a la que acudirá el marinismo redivivo.
Claro… esos son sus escenarios.
Los escenarios que traza, meticulosamente, en el día a día de la política poblana.
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Moreno Valle Para Diputado. Todo estaba listo para que Rafael Moreno Valle Buitrón apareciera como candidato a una diputación por Puebla.
El diseño de la campaña estaba palomeado, así como los espectaculares y la estrategia de guerra.
De entrada, con el logo de “Mover a Puebla”, sólo se leería “Moreno Valle DIPUTADO”.
Y así por el estilo.
“Rafa por el PRI”, “RMV, la Solución”, etcétera.
Pero una orden tiró abajo la campaña.
Y la nominación.
Y más que orden fue un desistimiento del propio aspirante a diputado.
De un día a otro dijo “mejor no. Ya será pa’ lotra”.
Por esos días, por cierto, el gobernador acudió al juego inaugural de Los Pericos de Puebla, cuyo dueño es su tío: el contador Moreno Valle, padre del inquieto personaje que quería empezar su carrera política en el Partidazo.
