Tíos, sobrinos y cuñados disputarán presidencia de Huauchinango
En Huauchinango está punto de filmarse una película surrealista.
Y es que, si las cosas no se mueven, ocurrirá lo que sigue:
El priista Alberto Amador Leal y el panista Carlos Martínez Amador, de la Coalición Morenovallista, serán candidatos a la diputación local por el Distrito 25 y por la Presidencia Municipal de Huauchinango, respectivamente.
¿Cómo olvidarlo?
Alberto es tío y gurú político de Carlos.
En otras palabras, aunque en apariencia, serían enemigos políticos en la elección del 7 de julio.
Enemigos en público: aliados en privado.
Pero aquí no termina la película: apenas empieza.
Vea el lector:
El priista Rogelio Gómez Angulo y la ex priista Enoé González Cabrera, de la Coalición Morenovallista, serían candidatos a la alcaldía de Huauchinango y a la diputación local.
Enoé es cuñada y gurú política de Rogelio.
La historia se repite: enemigos públicos, aliados privados.
Si a alguien odia en la vida el Grupo de los Amador es a Enoé… y a Rogelio.
No los pueden ver.
Y si los ven: no los quieren mirar.
Pero la enemistad es recíproca: todo mundo sabe que el Grupo de Enoé y Rogelio detesta abiertamente a los Amador.
No los tragan.
Y si los tragan: no los digieren.
De confirmarse las versiones que circulan en los lavaderos políticos de la Sierra Norte tendríamos que Enoé haría pareja con Carlos, en tanto que Alberto haría lo propio con Rogelio.
El tío con el cuñado.
Sí.
La cuñada con el sobrino.
El agua y el aceite.
No es difícil imaginar estas campañas.
De día, seguramente, cada par posaría para la foto.
De noche: se cruzarían fichas los cuñados, así como el sobrino y el tío.
Ojalá se confirme este escenario para ser testigos de la elección más delirante de los tiempos modernos.
Sería de risa loca, pero va, sí, totalmente en serio.
Un Cumpleaños Lleno de Gracia. Este lunes fue mi cumpleaños y terminé sepultado por un alud de mensajes de texto, de WhatsApp, de Twitter y de Facebook.
Tengo que decirlo: me quedé sin palabras.
Amigos y amigas del pasado compartiendo el espacio con amigos y amigas del presente.
Gente que no conozco.
Gente que conoceré.
Gente que me lee de manera cotidiana.
Lectores agradecidos con quien hoy está doblemente agradecido con ellos.
(El sueño de todo escribano es conocer a sus lectores. Este lunes no los vi, pero los intuí de diferentes formas).
Pasé horas leyendo y respondiendo mensajes, y siempre, inevitablemente, apareció una palabra mágica: “gracias”.
Recordé las palabras de agradecimiento del poeta Octavio Paz en el marco de la entrega del Premio Nobel de Literatura.
Coincido con ellas hasta en los puntos y en las comas.
Y como dicen en Twitter: las suscribo y las hago mías.
Son palabras emocionadas que comparto con quienes ayer me colmaron con su generosidad.
A todos ellos (a todas ellas) se las dedico aunque no sea yo el autor:
“Comienzo con una palabra que todos los hombres, desde que el hombre es hombre, han proferido: gracias. Es una palabra que tiene un equivalente en todas las lenguas. Y en todas es rica la gama de significados. En las lenguas romances va de lo espiritual a lo físico, de la gracia que concede Dios a los hombres para salvarlos del error y la muerte a la gracia corporal de la muchacha que baila o a la del felino que salta en la maleza. Gracia es perdón, indulto, favor, beneficio, nombre, inspiración, felicidad en el estilo de hablar o de pintar, ademán que revela las buenas maneras y, en fin, acto que expresa bondad de alma. La gracia es gratuita, es un don; aquel que lo recibe, el agraciado, si no es un mal nacido, lo agradece: da las gracias. Eso es lo que yo hago ahora con estas palabras de poco peso. Espero que mi emoción compense su levedad.”
