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Alberto Lozoya desconoce problemática de educación

Alberto Lozoya desconoce problemática de educación

Al desinterés que muestra el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas a los temas de desarrollo social y al agro, ahora se le debe sumar el educativo, ya que el mandatario ha vuelto a recurrir a un vicio que tenía 14 años que no se cometía en Puebla de nombrar al frente de la Secretaría de Educación Pública a una persona sin experiencia ni formación para hacerse cargo de dicha responsabilidad. El nuevo titular de la SEP, Jorge Alberto Lozoya Legorreta, tiene una larga trayectoria en diversos rubros, pero ninguno relacionado con los problemas y la calidad de la enseñanza.

El nombramiento de Lozoya Legorreta, como todo lo que ocurre en el gobierno del estado, estuvo precedido de una nula justificación que explique por qué designar a alguien que resulta ajeno al tema educativo. Sobre todo cuando había tres importantes opciones para ese cargo, como son los ex dirigentes del SNTE, Guillermo Aréchiga Santamaría y Leticia Jasso Valencia, así como el actual subsecretario de Educación, Víctor Manuel Barceló, con formación de docente y diversos cargos en esa área.

Lozoya ha sido embajador en Malasia, periodista y funcionario de diversos organismos relacionados con la cultura, el cine y el manejo de la información pública; se encargó de intercambios educativos, científicos y culturales en la Secretaría de Relaciones Exteriores y de las relaciones internacionales de la SEP federal. El nuevo titular de la SEP formó parte de los equipos que crearon los museos Nacional de Antropología y Na-cional de las Culturas.

De hecho en el escueto comunicado que emitió el gobierno del estado se menciona que la experiencia que este personaje tiene: “Será aprovechada para emprender ambiciosos proyectos para los nuevos muesos que pretende instalar, próximamente, la presente administración”.

Al respecto es necesario contestar que José Alberto Lozoya hubiera sido un excelente encargado del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, pero no de la SEP, puesto que el titular de esta dependencia no tiene como parte sustancial el crear nuevos museos, ya que esa no es una labor de su competencia.

Un secretario de Educación en Puebla tiene que ser alguien con la capacidad de abatir el rezago educativo en que actualmente sufren un millón 940 mil habitantes del estado con más de 15 años de edad; traducir la reciente reforma educativa en políticas públicas que sean una verdadera alternativa para mejora la cobertura y la calidad de la enseñanza; buscar que no broten universidades que defraudan a sus alumnos; que los maestros sean capacitados, cumplan con los días de clases y no cometan abusos, entre otros muchos rubros.

Para que un titular de la SEP logre el funcionamiento de esta dependencia debe de conocer a cabalidad la operación y los conflictos que se enfrentan en el nivel de educación básica del estado, en el cual se ejerce el 70 por ciento del presupuesto y se ubica el grueso de alumnos y maestros del estado, que es de más de un millón de personas. En el currículum de Lozoya no se encuentra ningún antecedente que lo coloque como alguien conocedor de estos menesteres.

A lo largo de las dos últimas décadas han existido ejemplos claros de las negativas consecuencias que genera tener a secretarios de Educación inexpertos; así como las ventajas y progresos que arroja poner en ese cargo a alguien conocedor del sistema de enseñanza.

Durante el sexenio de Mariano Piña Olaya hubo un nulo avance en la mejora de los indicadores educativos, privaron los conflictos en los sindicatos de maestros y aumentó la corrupción en el magisterio, como consecuencia de que la SEP estuvo en manos de Jesús Morales Flores, quien no tenía la más mínima noción de cómo dirigir dicha secretaría.

En el siguiente sexenio se tuvo la mejor política educativa en el estado de los últimos años, se crearon nuevas instituciones de educación superior y se mejoraron las condiciones laborales y de capacitación del magisterio como consecuencia de que el entonces gobernador Manuel Bartlett Díaz tuvo en la SEP a dos secretarios con formación docente: José Fabián Sandoval Carranza y José Antonio Badillo Torre.

Un grave retroceso se vivió en el mandato de Melquiades Morales por colocar a dos titulares de la SEP que eran ajenos al mundo educativo: Enrique Camarillo y Carlos Alberto Julián y Nacer, quienes eran personajes conciliadores, buenos políticos, pero nunca habían tenido contacto con los problemas de la enseñanza pública.

Aunque en esta columna se ejerció una férrea crítica contra Darío Carmona García, quien fue secretario de la SEP en el sexenio pasado, se debe reconocer que era alguien que conocía el sistema y logró que Puebla se convirtiera en el cuarto estado del país con el presupuesto educativo más elevado, el cual es por el orden de los 22 mil millones de pesos. La disposición de fondos le dio un alto grado de estabilidad a la relación laboral entre el SNTE y el gobierno del estado, así como garantizar el funcionamiento de todos los servicios educativos de la entidad.

Con Luis Maldonado Venegas, quien ayer dejó de ser secretario de Educación, se lograron avances en el nivel macro de los problemas educativos; pero no a nivel micro, ya que es mala la relación entre docentes y autoridades, y nunca se concretó una reforma administrativa que lleve a los maestros a invertir más tiempo a la enseñanza y la capacitación, en lugar de perder la mayor parte de las horas laborales en la elaboración de documentos y trámites.

El principal reto que tendrá Jorge Alberto Lozoya Legorreta será ser igualar o superar los logros de sus dos antecesores en el cargo, Darío Carmona García y Luis Maldonado Venegas. Sin embargo, no se le ven la experiencia, las relaciones, los conocimientos ni la visión para lograrlo.