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Si hay alianza del PAN y PRD, el candidato del PRI será Agüera

Si hay alianza del PAN y PRD, el candidato del PRI será Agüera

El PRI mantiene la incertidumbre en la definición de su propuesta para la alcaldía a partir de un hecho indiscutible: la alianza morenovallista.

Y emplear el término de rentabilidad electoral no es otra cosa más que la medición que hace sobre la utilidad en votos que le presentará la inversión a la campaña.

¿Cuánto le costaría al partido una campaña contra la alianza morenovallista?

¿O qué precio pagaría el tricolor para contrarrestar una guerra sucia contra alguna de sus propuestas?

La resolución de la alianza morenovallista reviste importancia porque eso obligaría al PRI a presentar a su opción mejor posicionada en términos de conocimiento e intención al voto y que no es otro más que el rector Enrique Agüera Ibáñez.

Sin embargo, el fracaso de la coalición morenovallista abriría el camino al empresario José Chedraui Budib, toda vez que aquí entraría el esquema de la rentabilidad electoral, como capacidad de producir o generar un beneficio adicional (voto indeciso) sobre la inversión en la campaña.

Con una alianza opositora, el Revolucionario Institucional entraría a la lucha de toma y daca, al madrazo, al tú por tú, de los expedientes judiciales, el uso fiscal de la información política. ¿Qué grupo en el poder cuenta con mejor inventario?

¿El de Peña o el de Moreno Valle?

En tanto, la cancelación de la alianza PAN, PRD, Panal y Compromiso por Puebla despresuriza en términos de la guerra de lodo, en virtud de que las opciones del tricolor crecen con su voto duro y la posibilidad de sumar el voto switcher con un perfil ciudadano.

En el primer escenario de emplear la carta de la competitividad, aunque no la más rentable, entraría Enrique Doger, aunque el grave problema del diputado federal radica en los frentes abiertos internos que tiene con diversos grupos priistas con los que se ha enfrentado: marinistas, zavalistas, blanquistas, estefanistas y hasta lastiristas.

La incertidumbre no es quién estará en la boleta electoral, sino a qué se enfrentará la carta priista.

En pocas palabras, el PRI depende de la operación política del gobernador de Puebla para cobijar a Antonio Gali Fayad, quien esperaría a Agüera o a Pepe Chedraui.

EN EL INTERIOR…

En el interior del estado se registra una sorda batalla política entre la senadora Blanca Alcalá y el sub secretario federal de Desarrollo Social, Juan Carlos Lastiri.

Ambos están sumergidos en una vorágine futurista rumbo a la sucesión del 2016 y desde este momento pretenden colocar a sus alfiles, torres y peones en alcaldías y diputaciones locales.

Tanto Alcalá como Lastiri buscan crear estructuras y plataformas rumbo al 2016.

Por supuesto, Lastiri lleva mano, ya que conoce el estado. Como dirigente del PRI y funcionario de Desarrollo Social en la entidad, en múltiples ocasiones recorrió el territorio poblano. Conoce a sus protagonistas, aliados y antagonistas.

Caso diferente representa Alcalá, quien visita la entidad para hacer “amarres exprés” y agarrar al azar a los priístas que se dejan.

Hasta hace tres meses, Blanca ni siquiera conocía a quienes ahora está impulsando como aspirantes a presidentes municipales y diputados.

Alcalá y Lastiri se pelean las principales ciudades del interior, sin que haya autoridad partidista que imponga la cordura.

El caso dantesco se encuentra en Tehuacán donde Juan Carlos Lastiri alienta las aspiraciones de Álvaro Alatriste Hidalgo, pese a que el polémico personaje está inhabilitado por el Congreso.

Se asegura que entre Lastiri y Alatriste existen valores entendidos.

Mientras tanto, Alcalá auspicia la nueva intentona de Marco Antonio Balseca, quien ya contendió por la alcaldía en el 2010 y perdió abrumadoramente frente al panista Eliseo Lezama.

En 2012 el mismo tehuacanero logró alcanzar la candidatura a la diputación federal frente a olas de repudio en su contra. Cuando llegó la orden del Comité Ejecutivo Nacional de ceder posiciones a la cuota de género, Balseca fue bajado de la candidatura y en su lugar arribó María del Carmen García de la Cadena.

Marco Balseca es ampliamente conocido en Tehuacán por todas las deudas que rodean a su persona y a las empresas de su familia. Su familia vive de los recuerdos de su quebrada empresa “Manantiales San Francisco” y la insolvencia económica en que se desenvuelven es pública y notoria.

Fue ampliamente publicitado cuando el Sistema del Agua Potable de Tehuacán cortó el suministro del líquido a su empresa por añejos adeudos. Conocido como deudor, Balseca busca con desesperación la candidatura como una manera de solucionar su situación económica.

Twitter: @AleMondras