El PRD aún coquetea con el PRI para pactar alianza
El senador Luis Miguel Barbosa Huerta se convirtió, por decisión del presidente Enrique Peña Nieto, en el primer opositor en hacerse cargo del mensaje durante la ceremonia oficial con motivo del Día de la Bandera, ante La República –con mayúsculas- en pleno.
El hecho no es fortuito y obviamente no ha pasado desapercibido para las fuerzas que han advertido –como aquí se ha publicado- acerca del doble juego del encumbrado perredista respecto a la posibilidad de que el sol azteca concrete una coalición electoral con el PAN en Puebla para los comicios de este año.
Y es que si bien Barbosa manejó el fin de semana tras bambalinas una sesión de Consejo Estatal en la que ciertamente se avaló una política de alianzas, curiosamente durante la misma no se precisó con quiénes o cuáles partidos, y peor tantito: dejó en manos de los órganos nacionales del PRD, la última decisión.
Nadie le puede reprochar nada al habilidoso legislador: él cumplió su palabra empeñada con el gobernador. Si la línea nacional boicotea por alguna razón o cualquier pretexto el acuerdo, no será su culpa, sino de sus “jefes”: Jesús Ortega o Jesús Zambrano, mejor conocidos como “Los Chuchos”.
Ello, según Barbosa, le permitirá seguir manteniendo a salvo su relación con Rafael Moreno Valle pero sobre todo continuar –y ya se vio cómo- en el ánimo del presidente Enrique Peña Nieto, quien lo apapacha tanto que le regala un foro excepcional, un escenario político y mediático magnífico, como la “fiesta” por el Día de la Bandera, una conmemoración que el PRI (desde que es el PRI) ha usado para el lucimiento del Ejecutivo federal o de alguno de sus más ilustres generales.
Son los juegos perversos que le gustan jugar al dueño del PRD en el estado.
No fue casual que durante el Consejo Estatal del pasado fin de semana, sólo hablara el dirigente formal del partido, Erik Cotoñeto, y que no hubiera debate ni discusión sobre un punto tan trascendente para el futuro del partido de “izquierda” como es la alianza con el PAN.
Bien adiestrados, los consejeros sólo obedecieron y acataron la “línea”; aunque algunos fueron suplantados, todo salió como lo esperaba Barbosa.
El mismo que sigue encareciendo sus negociaciones tanto con Los Pinos como con Casa Puebla, con un resultado por demás previsible: el PRD se irá finalmente con quien le pague más. No importa si en el camino se traiciona la palabra o se desconocen amigos y aliados.
Mientras eso sucede, él continuará con sus dos escenarios: ir en una coalición total con el PAN, Nueva Alianza y el partido de Rafael Moreno Valle, Compromiso por Puebla, o “chaquetear” y hacer todo lo posible porque los órganos nacionales del sol azteca tumben la alianza y entonces el PRD se sume al PRI y PVEM a través de jugosos pactos con Peña Nieto, el más interesado en que el matrimonio entre panistas y perredistas no se dé en ninguno de los 14 estados donde este año hay elecciones.
Si hubiera que apostar, personalmente apostaría a que el senador-orador-oficial mantendrá su acuerdo con Moreno Valle, a cambio -¡claro!- de muy buenos dividendos, pero hay quien asegura que la naturaleza del alacrán es la naturaleza del alacrán y que lo más probable es que su conocida ambición pueda más y termine aceptando los muchos beneficios de seguir siendo “amigo” del presidente, algo de lo que no cualquiera puede presumir. No cualquiera.
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El que no entiende nada pero absolutamente nada es el moribundo coordinador de los diputados del PRI en el Congreso local, Édgar Salomón Escorza.
Y es que este martes se dispone a solicitar formalmente ante la Junta de Gobierno y Coordinación Política del poder Legislativo que se le adelante la partida destinada a gestión de todo este 2013, aproximadamente 1 millón de pesos libres de polvo y paja.
Evidentemente el legislador priísta quiere irse de la coordinación con los bolsillos llenos para sostener su pretendida campaña a la presidencia municipal de San Martín Texmelucan.
Por supuesto que, fiel a su costumbre, Édgar Salomón lo va a negar –es un cínico, no un imbécil-, pero resulta que para su desgracia hay suficientes elementos para confirmar su intentona.
¿Se lo aprobarán?
