Envían mensajes sicilianos contra Enrique Agüera y Tony Gali
Al igual que en 2010, cuando los excesos de prácticamente todos los actores involucrados sembraron resentimientos y odios que a la fecha no se han curado, hoy las señales de las “fuerzas oscuras” detrás de los aspirantes a la presidencia municipal ya dejaron su impronta.
Para decirlo con rapidez: la guerra psicológica, el paso previo a la guerra sucia, empezó a manifestarse a través de las redes sociales, la nueva arena –sin reglas- de la lucha por el poder.
Dos de los más visibles aspirantes a la alcaldía, Tony Gali Fayad y Enrique Agüera Ibáñez, recibieron su respectiva cabeza de caballo (The Goodfather dixit).
Videos con información negativa, que abren nuevas -o resucitan viejas- acusaciones, fueron subidos a YouTube con el claro fin de intimidarlos y someterlos a una evidente táctica de desgaste.
Al estilo siciliano, sus rivales internos, y externos –todos anónimos, desde luego-, les están mostrando de qué van a ser capaces con tal de dañar sus reputaciones e impedir sus respectivos ascensos.
Además del 2013, que no es poco –porque por primera y única vez el periodo de gobierno será de casi cinco años-, lo que está en juego es el 2018, y a muy pocos les conviene que Agüera o Gali comiencen a escalar, antes que nadie, el Everest de Casa Puebla.
El ataque a través de medios alternativos, con su fábrica de lodo y los usos y costumbres de la guerra de guerrillas, no busca nada más polarizar y dar elementos de análisis a los amantes silenciosos de la teoría del caos.
Intenta, en especial, inocular antes de que sea demasiado tarde: “¿Quieres ser candidato? ¿De verdad? Pues te atendrás a las consecuencias de tu irracionalidad”, es el verdadero mensaje.
Los autores –intelectuales y materiales- de la guerra psicológica no actúan a ciegas: tienen más, mucho más arsenal del que han mostrado y si bien saben que lo saben tanto Gali como Agüera, lo que buscan es que no lo olviden.
Que lo tengan presente todos los días todo el tiempo.
Y que en función de ello, tomen su decisión última.
¿Lo lograrán?
¿Abortarán el rector y el secretario de Infraestructura?
Decía Eisenhower que “sin lugar a dudas, la guerra psicológica se ha ganado dignamente un lugar dentro de nuestro arsenal militar”.
Tal vez no sabía lo que aseguraba Napoleón Bonaparte: que “las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo”.
¿Quieres que te lo cuente otra vez?
