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Exhiben conversación de Javier Lozano y Joaquín Vargas

Exhiben conversación de Javier Lozano y Joaquín Vargas
Imposible no hablar sobre el tema del momento: el affaire MVS-Los Pinos.
Una conversación, exhibida ayer por Joaquín Vargas, presidente de MVS, lo dice todo.
Y más: habla de quién es realmente y cuánto le importa el excelente trabajo periodístico de Carmen Aristegui.
“Javier Lozano (JL): Joaquín, ¿escuchaste hoy a Carmen Aristegui sobre lo que dijo respecto a Felipe Calderón? ‘Alcoholismo’.
“Joaquín Vargas (JV): “Para mi desagradable sorpresa y encabronamiento, sí. El lunes se disculpará.
“(JL): Qué grave error, eso no ayuda en nada. Te sugiero una rápida y contundente respuesta y salida. El tratamiento del tema con todos los medios, incluida La Jornada, no puede ser esta pinche fobia de Carmen. Tanto que has avanzado esta semana para que todo se revierta; la que me aviso del tema fue Ale Sota, hay una gran molestia.
“(JV): Veo a Carmen a las 6:30, espero acepte su grave error y acepte disculparse sin regateos, y en caso contrario se acabo la relación. Viola todo el código de ética. Ahora resulta que el difamado tiene la obligación de probar su inocencia. (Carmen) debió haber exigido que el loco de Fernández Noroña probara su acusación. Peor: difamación.
“(JL): Te va a terminar costando mucho a ti tu relación con ella, yo la corría, sé que no me estás preguntando’.
¿Qué nos muestra este diálogo vía el chat de BlackBerry?
Varias cosas.
Un empresario encabronado y desagradablemente sorprendido.
Un empresario convencido de que su periodista estrella se disculpará sin regateos o sufrirá las consecuencias: será despedida fulminantemente.
Durante su presentación ante la prensa, el empresario recordó el día de febrero de 2011 en que Aristegui, basándose en la célebre manta que el diputado Gerardo Fernández Noroña mostró en San Lázaro acusando de alcohólico al presidente Calderón, hizo una pregunta sobre la salud del huésped de Los Pinos.
Y asentó que cuando escuchó a la periodista sintió coraje: “Como muchos otros a mí también me molestó mucho porque Carmen trasladaba al Presidente la carga de la prueba. Cualquiera en el lugar del señor Presidente Felipe Calderón se hubiese molestado. (…) La pregunta de Carmen no pudo llegar en un momento más inoportuno. Minutos después recibí la llamada de la señora Alejandra Sota, quien en forma por demás airada me exigió una disculpa pública por parte de la periodista. A Alejandra le ofrecí una disculpa desde luego. MVS no ha tenido nunca la intención de ofender al Presidente ni a su familia. Y ante la exigencia de la disculpa pública accedí sin regateos. (…) A las 19 horas me reuní con Carmen Aristegui en el restaurante Meridiem. Le hice ver mi molestia porque en mi concepto había violado nuestro código de ética al esparcir rumores y trasladar la carga de la prueba al presidente. (…) Tras escuchar mis argumentos la periodista aceptó disculparse. Sin embargo dejó muy en claro que no dejaría que los términos de la disculpa la lastimasen y desde luego rechazó retractarse”.
Momentos después, dijo Vargas, Lozano se comunicó con él vía chat de BB.
En pocas palabras, el empresario le dijo que si Aristegui no se retractaba el lunes (Noticias MVS) saldría con otro conductor. Y se despidió con una frase dedicada a la periodista: “Estoy convencido que será cuestión de tiempo. Genio y figura hasta la sepultura”.
Lo que siguió fue un ritual del México que ya creíamos desaparecido.
Y es que vemos (imaginamos) a un empresario radiofónico que entra una y otra vez a Los Pinos para hablar pestes de la periodista ante la directora de Comunicación Social en aras de complacerla.
Y más: le dice en repetidas ocasiones que si Aristegui no ofrecía la disculpa la despediría.
Ese viejo ritual plagado de servilismo deja en evidencia que lo que el empresario quería era una cosa: que su jugoso negocio de la banda de 2.5 GHz se concretara.
Las amenazas de Vargas se concretaron y la cabeza de la periodista (ofrecida por Vargas) terminó por rodar.
Él mismo lo dijo este miércoles en su presentación ante la prensa: “(ante la negativa a disculparse públicamente como él quería) terminé por tomar la decisión de terminar la relación laboral con Carmen Aristegui”.
Es muy claro que el empresario Vargas tiene prioridades en la vida: sus negocios antes que un trabajo periodístico como el que realiza Aristegui”.
Una de las lecciones de este affaire tiene que ver con la propia periodista.
Y es que ahora ya sabe de qué está hecho su jefe.