Mario Marín regresó a Puebla a jugar futbol en su residencia
Déjeme el lector citar primero un fragmento de la columna que Jorge Rodríguez Corona, subdirector de El Sol de Puebla, publicó el 15 de agosto pasado:
“Pasado el ‘temporal’ que le representaban las elecciones federales del presente año, el ex gobernador de Puebla decidió retornar al país, y al estado, para recobrar sus quehaceres personales en la tranquilidad del hogar.
“(…) Le llevó tiempo entender su condición de vulnerabilidad y aceptar que podría ser blanco de misiles políticos para intentar desprestigiar, dañar y restarle votos al PRI y a su entonces candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, pero justo tres meses antes de que concluyeran las campañas cogió sus maletas y se marchó.
“Había que despojar a Peña de cualquier riesgo, y un riesgo siempre presente, con Marín en el país, era la difusión exponencial del célebre caso (Lydia) Cacho y, en el más extremo de los escenarios, hasta una persecución judicial en su contra.
“Pasado el 1 de julio el ambiente político se recompuso para el ex gobernador.
“Ni Calderón ni el PAN recurrieron a un linchamiento de relevancia.
“Y Peña Nieto ganó las presidenciales.
“Mejor, imposible.
“Por eso es que Marín volvió.
“Lo hizo a finales de julio.
“Ahora se sabe que el predecesor de Rafael Moreno Valle en Casa Puebla habría salido del país por sugerencia de un ex presidente.
“Sí, adivinó, del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
“Fue Salinas quien le habría dicho que tenía que salirse una temporada para evitarse problemas y para evitárselos al partido.
“Incluso le habría comentado que si no quería, no tenía que alejarse tanto.
“Al parecer Marín le tomó la palabra, pues, según me cuentan, estos cuatro meses que se ausentó de la República Mexicana se los pasó en San Diego, Estados Unidos, al norte de la ciudad fronteriza de Tijuana”.
Hasta aquí la cita con olor a azufre.
En efecto: Mario Marín Torres regresó a Puebla con un balón de futbol en las piernas.
Ese deporte, ya se sabe, es una de sus pasiones en la vida.
Lo jugó desde niño allá en el internado “Gral. José Amarillas”, de San Pablo Apetetitlán, Tlaxcala.
Lo siguió jugando en la secundaria, en la preparatoria, en la universidad.
Su obsesión futbolística era tan grande que una de sus primeras acciones como gobernador fue la construcción de una cancha de futbol en la mismísima residencia oficial del gobierno del estado: Casa Puebla.
Cada domingo, invariablemente, acudían a jugar con Marín los personajes más disímbolos: funcionarios de su gobierno –Jorge Morgado, Valentín Meneses, Jorge Mendoza-, empresarios como Pepe Hanán, ex futbolistas como Roberto Ruiz Esparza, y sus hermanos Roberto, René y Enrique.
La gran figura, faltaba más, era el gobernador.
Cuentan que Marín jugaba la posición de líbero queriendo imitar, sin lograrlo, el estilo de Franz Beckenbauer.
Es decir: moviéndose por el centro de la defensa y el centro del medio campo.
Cuando Marín tomaba el balón, todos se hacían a un lado.
No había nadie que osara ponérsele en frente.
Se le barrían sin quitarle la pelota.
Los mares y las porterías también se abrían.
El gol era inevitable.
¿Y qué decir de los comentarios?
“¡Qué bárbaro, compañero, qué golazo!”.
Hoy que está de regreso en su residencia de Xilotzingo –juran que nunca la vendió-, los partidos de futbol han regresado.
Y ahí están cada vez que son convocados Pepe Hanán, los hermanos Marín, Jorge Morgado, Valentín Meneses y su hijo, Jorge Mendoza y varios ex trabajadores de la SEP y del Soapap.
Al final del encuentro no escasean las cervezas ni la conversación.
-¿Hablan de política? –le pregunto a mi fuente.
-Para nada. Evade el tema.
-¿Pero le preguntan sobre el gobernador Moreno Valle o sobre el triunfo de Peña Nieto?
-Sí, pero nunca responde nada. Cambia de tema como si nadie hubiera preguntado.
-¿Entonces de qué platican con él?
-De futbol, de las olimpiadas, del clima.
Sí: Marín está de regreso y no tiene ganas de hablar de política.
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El Puebla de la Franja y el Lavado Rápido de Dinero. Fuertes, muy fuertes las revelaciones de medios de comunicación colombianos en el sentido de que entre el 2003 y el 2006 varios equipos de Primera y Segunda División del Futbol Mexicano estuvieron implicados “en la recepción de dinero proveniente de grupos paramilitares”.
Y saltan los nombres: Santos Laguna, Necaxa, Puebla, Salamanca…
Dice el reportaje que las supuestas transferencias económicas fueron hechas por “reconocidos ex jefes paramilitares y de los cárteles de la droga” que operan en Colombia, “algunos de ellos detenidos y extraditados a Estados Unidos durante el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010)”.
En los archivos –juran- “figuran pagos por cerca de dos millones de dólares”.
¿Y quiénes estaban al frente del Puebla de la Franja en ese periodo?
Ricardo Henaine no.
Todavía no llegaba de la mano de Marín.
(Fue el 29 de mayo de 2008 cuando en conferencia de prensa Francisco Bernat anunció su ingreso como nuevo accionista del equipo. Otro que llegó ese día fue Jesús López Chargoy, quien adquirió las acciones de Emilio Maurer.”
En otras palabras: Bernat y Maurer estaban al frente del Puebla.
Así lo dicen las crónicas: “Puebla conformó una nueva directiva con Emilio Maurer como asesor y se nombró a Jorge Aravenacomo entrenador. (…) En el torneo de clausura 2006 se vivieron otra vez irregularidades. El primer error fue dejar ir a Eudalio Arriaga y traer a Leandro Alvez y Carlos María Morales. Cambiar dos veces de entrenador provocaron la caída de la Franja al último lugar con 14 puntos. Al disputar el Ascenso se cometieron nuevamente errores como traer a César Luis Menotticomo asesor, quién llevó a la Franja a Argentinaa una pre-temporada.”
Años complicados y felices.
¿Quién toma la palabra?
