Fernando Morales retiene recursos a candidatos para movilización
Un importante grupo de candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a diputados está convencido de que el enemigo está en casa y se llama Fernando Morales Martínez, el presidente del partido, por lo que han pensado en la posibilidad de renunciar a las nominaciones. Ello como consecuencia de que el dirigente solamente respalda a los abanderados priistas que son cercanos al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y a los demás les niega todo tipo de apoyos, como es el presupuesto para la movilización electoral.
Hasta ahora cada candidato del PRI a diputado, de manera oficial y por mandato del Comité Ejecutivo Nacional, ha recibido la cantidad de apenas 200 mil pesos, que al restarle el Impuesto al Valor Agregado ese monto se reduce a unos 176 mil pesos. Se sabe que llegarán otras dos aportaciones similares y eso es todo lo que les dará el partido.
Todos los aspirantes han tenido que poner de sus propios recursos para hacer el pago de la propaganda y brigadistas; sin embargo, la preocupación mayor es que no hay dinero para una actividad esencial, de acuerdo con la forma de operar del PRI, que es la movilización electoral. Es decir, poner los medios para garantizar que los militantes y simpatizantes del tricolor salgan a votar el día de los comicios.
El malestar que existe contra Fernando Morales es que se sabe que el Comité Directivo Estatal del PRI tiene 14 millones de pesos de prerrogativas, y por tanto no está justificada la respuesta de que el presidente del partido que les da a la mayoría de los candidatos de que no hay presupuesto para la movilización electoral, siendo la parte más costosa de unos comicios.
Esos 14 millones a todas luces son insuficientes de acuerdo con lo que estaba acostumbrado a gastar el PRI antes de convertirse en oposición, ya que esa operación incluye rentar vehículos, sistemas de comunicación, organizar miles de desayunos, repartir dinero en efectivo y contratar brigadistas, entre otros aspectos.
Sin embargo la angustia de un número importante de candidatos es que temen llegar sin fondo alguno al final de la campaña, y por ello demandan que el PRI les libere, aunque sea una cantidad mínima para emprender los trabajos previos para organizar la movilización de la estructura el día de la elección.
Hasta ahora el aparato del PRI ha estado reservado para ayudar a cuatro candidatos: Filiberto Guevara, de Izúcar de Matamoros; José Luis Márquez, de Zacatlán; Jesús Morales Flores, de Tepeaca, y Guadalupe Vargas, de Huauchinango. El resto de los abanderados se ha visto limitado en todo, incluidas las aspirantes al Senado Blanca Alcalá Ruiz y Lucero Saldaña Pérez.
La primera vez que un número importante de candidatos a diputados pensaron en la posibilidad de renunciar fue antes de la visita del dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, en la segunda semana de mayo.
La rebelión se contuvo porque les entregaron a los abanderados los primeros 200 mil pesos de financiamiento a las campañas y les ofrecieron que tendrían una reunión con la cúpula del tricolor en donde se solucionarían los problemas.
En el encuentro que los candidatos priistas tuvieron con Miguel Osario Chong, el operador electoral de Enrique Peña Nieto, la respuesta que ofreció Fernando Morales a los inconformes fue decir que algunos estaban “ardidos” de ir abajo en las preferencias electorales y por eso se quejaban.
Dicha expresión desafortunada provocó que se acrecentaran los reclamos y Fernando Morales optara por callarse y no volver a intervenir en la reunión.
Ya pasaron los días en que los candidatos hicieron llegar sus quejas a Coldwell y Osorio Chong, sin que se corrijan los problemas en las campañas del PRI.
Ante esa circunstancia se sabe que los inconformes están pensando nuevamente en la posibilidad de renunciar, antes de que los culpen de las derrotas.
O en su defecto estarían exigiendo que Fernando Morales sea desplazado del trabajo de movilización electoral.
Entre los priistas hay claridad de que el PRI está dando la pelea en 12 distritos del estado no por el trabajo del tricolor, sino por el derrumbe estrepitoso de la candidata presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota.
Sin embargo, también se tiene conciencia que la ventaja del PRI es mínima frente al PAN, porque los ciudadanos que se están alejando de la candidata panista y los electores indecisos no los están captando las candidatos del Partido Revolucionario Institucional, sino el abanderado de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, y ese fenómeno se percibe en todo el territorio poblano.
La situación se puede estar complicando por el desatino de Fernando Morales de salir a desacreditar las marchas de los estudiantes que están protestando contra Enrique Peña Nieto, en lugar de diseñar una estrategia para que el PRI busque ganar simpatías entre los estudiantes universitarios y los sectores de la clase media que se caracterizan por su ánimo antipriista.
Otro signo de desconfianza que priva contra Fernando Morales es que el equipo de la candidata al Senado Blanca Alcalá Ruiz no le comunica nada relevante al presidente del PRI acerca de los preparativos para el debate de la próxima semana que ha organizado la cúpula del Consejo Coordinador Empresarial entre los aspirantes a la Cámara Alta.
