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Doblarán las campanas de las iglesias de todo el país a un año del asesinato de dos padres en Chihuahua

La Arquidiócesis de México informó que las campanas repicarán en punto de las 3:00 de la tarde por todas las víctimas de violencia del país

Catedral de Puebla

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El 20 de junio de 2022, dos padres jesuitas fueron asesinados por José Noriel Portillo Gil, mejor conocido como “El Chueco” en la Sierra Tarahumara. Este martes se cumple un año del crimen, motivo por el cual la Iglesia Católica en México doblará las campanas de todas sus iglesias. 

La Arquidiócesis de México informó que las campanas repicarán en punto de las 3:00 de la tarde y que sonarán durante un minuto para honrar y recordar a Javier y Joaquín, los sacerdotes jesuitas asesinados. 

Además, las campanas de la todas las iglesias de México no sólo sonarán por los padres, sino que también lo harán por todas las víctimas de la delincuencia en el país, por lo que la Iglesia Católica de México pedirá orar por todas las personas que han sido víctimas de violencia y se rezará para que haya paz en México. 

El 18 de junio de 2023, se realizó una misa en la Basílica de Guadalupe, Ciudad de México, por los padres jesuitas asesinados en el templo de Cerocahui, Chihuahua. 

¿Por qué asesinaron a los sacerdotes?

Aparentemente, “El Chueco” perseguía a Pedro Palma, un guía turístico en la Sierra Tarahumara, al suroeste de Chihuahua, quien buscó refugio en la parroquia de Joaquín Mora, uno de los sacerdotes asesinados, pero el guía ya llegó malherido y golpeado. Joaquín Mora intentó darle la extremaunción, pero “El Chueco” decidió acribillarlos junto a Javier Campos, el segundo padre asesinado. 

Así, los sacerdotes de 79 y 81 años fueron acribillados y se convirtieron en víctimas de la violencia y el crimen organizado. El Washington Post informó que, aparentemente, José Noriel asesinó al guía de turista porque no lo saludó de manera amable y perdió el control, alegando a un supuesto brote psicótico, pero, según el mismo medio estadounidense, esta explicación borraría el intrincado sistema de violencia que opera sin límites y con total impunidad en la zona. Tras cometer el crimen, se dice que Portillo Gil se escondió en las montañas.

“El Chueco”, al parecer, era cercano a Los Salazar, un grupo criminal que opera en Sonora y Chihuahua y que está afiliado al Cártel de Sinaloa. Sin embargo, el pasado 18 de marzo José Noriel Portillo fue hallado sin vida, las autoridades federales confirmaron que fue uno de los autores materiales del asesinato de los dos sacerdotes jesuitas. 

La Fiscalía General del Estado de Chihuahua señaló que Portillo Gil tenía un impacto de arma de fuego en la cabeza. El cuerpo fue localizado en los altos de la sierra Choix, en Sinaloa. Javier Ávila, uno de los principales líderes de la comunidad jesuita en la Sierra Tarahumara, dijo para El País, que su muerte significa un fracaso para el Estado mexicano porque se esperaba que “El Chueco” fuera detenido y enjuiciado por sus crímenes, situación que no sucedió. 

“La muerte de un sujeto no altera la inseguridad en toda una comunidad y una región”, señaló Javier Ávila.