En un acto insólito PGR ofrece disculpas a 3 mujeres indígenas acusadas falsamente
El procurador general (fiscal) de México, Raúl Cervantes, reconoció hoy la inocencia de tres mujeres indígenas acusadas falsamente de secuestro y encarceladas durante más de tres años, en un inédito acto de disculpa pública realizado en el Museo Nacional de Antropología.
Cervantes hizo el reconocimiento de la inocencia de Jacinta Francisco, Alberta Alcántara y Teresa González, quienes fueron responsabilizadas sin pruebas de haber secuestrado a seis policías de la hoy extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI) en 2006, en un proceso repleto de irregularidades.
Aunque recuperaron su libertad hace unos siete años, no dejaron de luchar desde entonces por el reconocimiento de su inocencia, que hoy se concretó en un acto de especial relevancia por ser el primer evento de esta naturaleza en acatamiento a una sentencia emitida por tribunales nacionales.
Actos pasados de disculpa pública han sido ordenados por organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
"Jacinta Francisco Marcial, reconozco públicamente su inocencia respecto a los delitos de los que se le acusó y por los que pasó tres años en prisión", dijo el procurador a la primera de las mujeres otomíes.
Asimismo, se comprometió a que la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía) trabaje con transparencia y rigor para que "no vuelvan a ocurrir casos de este tipo".
Luego, al dirigirse a Alberta y Teresa, Cervantes reconoció que la PGR "hizo mal su trabajo, lo que les ocasionó un daño moral".
El fiscal, quien recibió gritos y abucheos durante sus intervenciones, destacó que las tres mujeres fueron privadas injustamente de su libertad y que "ningún acto público podrá regresarles el tiempo perdido".
Teresa, quien crió a su hija recién nacida durante su estancia en la cárcel, aseguró que la privación de libertad cambió "por completo" la vida de las tres indígenas, ya que no sabían por qué las estaban deteniendo.
"Estos 11 años de lucha nos han hecho tener la fuerza para seguir luchando con nuestra familia y amigos. Para mí, esta disculpa pública es una gran victoria porque cierra estos 11 años de lucha", declaró.
También pidió al procurador que se comprometiera a que algo así "no vuelva a suceder, que las autoridades no fabriquen pruebas, que más personas no vayan a parar injustamente a la cárcel por delitos que no cometieron".
A su vez, Alberta tuvo que parar su discurso ya que empezó a llorar, momento en que público asistente a un auditorio del Museo, lleno a rebosar, la arropó con aplausos y gritos de apoyo.
