Davidow, Aznar y los Lozano huelen a corrupción: Bartlett
Jeffrey Davidow estaba por cumplir seis meses como Embajador de Estados Unidos en México cuando acudió a un encuentro en Los Pinos entre una delegación de políticos y empresarios californianos y el entonces Presidente Ernesto Zedillo Ponce de Léon. El tema: analizar proyectos de gas, comunicaciones, electrónicos y otros relacionados con el sector energético.
Fue la mañana del 2 de febrero de 1999, y al encuentro, de acuerdo con el boletín difundido por la Presidencia de la República, acudieron, además de Davidow, el Gobernador de California, Gray Davis; el entonces congresista Antonio Villarraigosa y empresarios como Mónica Lozano, editora del diario La Opinión, y Richard Farman, presidente de Sempra Energy.
“(El Gobernador de California) informó que durante su estancia se consolidará el proyecto de suministro de gas de Chihuahua a California, a través de un gasoducto; además de que se agendó el fortalecer vías de comunicación electrónicas, como la telefonía”, agregó el boletín de Los Pinos.
El contenido de la conversación “privada” entre Zedillo y Davis no fue difundida en el texto oficial, pero horas después, el mismo 2 de febrero, el Presidente Ernesto Zedillo apareció en cadena nacional de radio y televisión proponiendo una reforma constitucional para el Sector Eléctrico Nacional.
Desde al menos 2010, cuando el nombre de Sempra empezó a aparecer una y otra vez en los currículum de diversos ex servidores públicos mexicanos, el desayuno de ese 2 de febrero en Los Pinos empezó a observarse como el inicio de la injerencia de la empresa en las decisiones políticas relacionadas con la apertura a la inversión privada en el sector energético del país.
Uno de los principales organizadores de esta relación, según los reportajes y crónicas que han narrado el encuentro, fue precisamente Jeffrey Davidow, hoy integrante del consejo de administración de Infraestructura Energética Nova, o Ienova, filial mexicana de Sempra Energy.
Uno de los políticos que recuerda ese encuentro entre Sempra y Zedillo, la sospechosa cercanía que hubo entre la reunión y la posterior propuesta de reforma y el rol de Davidow es Manuel Bartlett Díaz, hoy Senador por el Partido del Trabajo (PT), ex Secretario de Estado priista y ese febrero de 1999 ex Gobernador de Puebla.
En entrevista con SinEmbargo, Bartlett Díaz cuenta que, de hecho, habían pasado apenas dos días de que él había dejado el Gobierno del estado para buscar la candidatura presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuando recibió una llamada del Presidente Zedillo que, además de felicitarlo por la precampaña, le comentó brevemente que anunciaría una propuesta para abrir el sector eléctrico a la inversión privada.
“Me habla para decir que habíamos trabajado juntos, yo como Gobernador y él como Presidente, que había habido buena relación, cosa que es falsa, pero muy de cortesía, porque Zedillo apoyaba al PAN [Partido Acción Nacional] todo el tiempo, y de paso me avisa que va a hacer esa privatización, que no era sino el mandato del Banco Mundial (BM), porque yo conozco los textos, y esa iniciativa es del Banco Mundial, de los intereses de los Estados Unidos”, dice Bartlett en entrevista.
“Entonces, Davidow viene y habla, está en contacto con Zedillo, con el presidente de Sempra, se reúnen en Los Pinos y en la noche es cuando anuncia Zedillo que hará las reformas”, agrega.
Por su pasado priista, a Bartlett se le ha acusado de casi todo, principalmente de haber allanado el camino a lo que la izquierda mexicana considera un fraude electoral que llevó a Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia de la República en 1988, por encima del ex perredista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Pero si algún punto de coincidencia reconcilió al poblano con uno de los líderes morales de la izquierda fue, precisamente, la consistencia de ambos, a través de los años, en la oposición a la apertura del sector energético nacional al capital privado.
Gran parte de la obra publicada del poblano en los últimos años ha estado dedicada a cuestionar el tema. Además de artículos en diferentes publicaciones, es autor de El Petróleo y Pemex, despojo a la nación, Reforma Energética Anticonstitucional, Privatizadora y Desnacionalizante, y El debate sobre la Reforma Eléctrica, un texto de 2003 en el que cuestiona cómo en Argentina –caso de estudio para los legisladores mexicanos– la privatización permitió el enriquecimiento de las transnacionales en medio de una de las más profundas crisis económicas de la población.
Ese mismo 2003, ya retirado del servicio exterior norteamericano, el Embajador Davidow publicó también un libro, titulado El oso y el puercoespín, en el que la metáfora le sirve para analizar la relación entre México y Estados Unidos y en el que, entre otras críticas, sugiere que Bartlett –desde entonces opuesto a la apertura en el sector energético– declinó un ofrecimiento para declarar en Estados Unidos sobre el homicidio del agente antidrogas norteamericano, Enrique “Kiki” Camarena.
Doce años después, cuando Davidow ya trabaja abiertamente al servicio de las compañías privadas cuyos intereses cabildeó como Embajador en México, Bartlett dice entender las críticas de las que fue blanco en El Oso y el Puercoespín y, también, ver confirmadas sus advertencias de que la privatización del sector energético, como el resto de las privatizaciones, sólo generaría corrupción.
“Y lo digo yo como Senador que estuvo conociendo la Reforma Energética, y que conozco la acción de Davidow aquí, que se dedicó a atacarme a mí porque yo estaba abiertamente en contra de la privatización, de la cual él económicamente se beneficia”, dice en la entrevista.
