El PAN dejó de ser ético y serio: Josefina Vázquez Mota
Apenas en junio pasado se dio a conocer que Ernesto Cordero Arroyo utilizó recursos del Senado de la República para beneficiar a ex colaboradores y familiares del ex Presidente Felipe Calderón que son, además, parte de su equipo político. Ahora se ventila extorsión de diputados panistas a alcaldes para, a cambio de “diezmo” y concesiones, otorgar partidas presupuestarias.
Y ayer, para rematar, en una carta abierta publicada en su blog, Josefina Vázquez Mota, ex abanderada de Acción Nacional (PAN) a la presidencia de México, comparó a los panistas con los políticos del Revolucionario Institucional (PRI).
“Los priistas no cambiaron: son los mismos. Pero cuando nos vemos hacia adentro, los panistas no podemos ignorar una realidad que lastima y que nos ha provocado pérdidas electorales, pérdida de credibilidad y de confianza, pérdidas de militantes que no se reafiliaron por decepción y hartazgo. Tenemos que reconocer que nosotros sí cambiamos: dejamos de ser el partido de la ética y la seriedad y comenzamos a emular al partido de siempre [PRI], ese que jamás cambiará”, dijo.
Vázquez Mota aspira a dirigir al PAN. “Cuando la corrupción y el poder e intereses de ciertos grupos se impusieron a los principios, al interés de miles de ciudadanos y al interés superior que es México, entonces los “otros” encontraron en sus contrapartes el camino para hacer de la política el soborno y la rendición.
Dentro de la propia casa del PAN a nivel municipal, estatal, y desde la propia dirigencia, en diversos momentos, se consintieron atropellos y también se protegieron”, agregó. “Hoy estamos frente a uno de los momentos más urgentes y decisivos en la historia del partido y también de México”, señaló Vázquez Mota. “Nos encontramos frente a un México en riesgo de regresión democrática, de pérdida de libertades, de un manejo económico que nos remonta a los años 70.
Estamos presenciando y padeciendo la negociación de la ley como camino para lograr propósitos de unos cuantos, para allanar el camino de la corrupción, pero ahora disfrazada de legalidad. Estas son realidades que lastiman y que nuestro partido no puede seguir solapando porque, además de que violan nuestra esencia, amenazan la viabilidad de nuestro país y de millones de mexicanos que no merecen volver a la era de crisis e inestabilidad.
Frente a un México en riesgo, no hay tiempo ni espacio para dejar de actuar; es tiempo de hacer lo correcto”. “No es posible renunciar a ser una oposición real, digna y con agenda sustantiva para México, que construye acuerdos porque así conviene a millones de mexicanos y no sólo por satisfacer intereses de grupo o particulares.
El PAN tiene que ser una oposición que, con firmeza y sin complicidad, sea la voz de la ciudadanía; la alternativa sería tanto como renunciar a nuestra esencia y también a un presente y futuro de libertades, renunciar a la exigencia en el cumplimiento de la ley y de la estabilidad”, continuó. “En el PAN nunca ha habido espacio para las visiones mesiánicas y es claro que las grupales y corruptas deben dejar el partido.
La reconstrucción del partido requiere esfuerzo, valor y compromiso; llevará tiempo y habrá reacciones de oposición particularmente de aquellos que perderán prebendas y beneficios.
Aún así, es tiempo de actuar y de construir un propósito común”, dijo. “El partido requiere reconstrucción y un liderazgo fuerte, pero cada uno de nosotros debe elegir su trinchera. Sin liderazgo fuerte el gobierno quedara sin contrapeso alguno, lo que, como hemos podido atestiguar, será la fuente de la ruina de millones de mexicanos que, con su esfuerzo, han generado un negocio, un pequeño ahorro y una vida digna.
Con un liderazgo fuerte y legítimo, cada uno de nosotros, cada quien en su trinchera, podremos contribuir a que el PAN no sólo recupere su vitalidad, sino que se convierta en una fuerza formidable, capaz de regresar triunfante al poder.
Las condiciones están dadas, ahora toca a nosotros hacer nuestra parte”, manifestó. Concluyó en que una Patria ordenada “exige panistas ordenados, con un ejercicio del poder apegado a las leyes y a la ética, exige disciplina y trabajo, no lealtades de nómina y menos complicidades.
Una patria generosa, demanda panistas generosos, solidarios, subsidiarios, capaces de construir y formar nuevos liderazgos, de retomar nuestras convicciones liberales y abrir las puertas del partido especialmente a los jóvenes. Sólo con panistas libres de corrupción, libres del mandato de una nómina, libres por la fuerza de nuestras convicciones podremos con orden y generosidad construir el PAN del futuro que estoy segura nos está aguardando”.
