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EPN celebra homenaje del Senado al Ejército

EPN celebra homenaje del Senado al Ejército
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El presidente Enrique Peña Nieto agradeció y celebró el homenaje que el Senado de la República brindó anoche al Ejército mexicano, a cuyo titular, general Salvador Cienfuegos, le entregó un reconocimiento.

Ante los tres Poderes de la Unión, el secretario de la Defensa aseguró que las Fuerzas Armadas “reconocemos que cumplir la ley y respetar los derechos humanos es prescripción que permite armonizar la convivencia colectiva. Vivir en un Estado de derecho es convivir con certidumbre, con seguridad, es tener confianza y la mejor garantía para la paz”.

Desde el patio central del Senado, donde por primera ocasión en la historia una instancia legislativa reconoció con una ceremonia solemne la valía y lealtad del Ejército mexicano a 100 años de su fundación, el general Cienfuegos dijo que los militares aspiran a ensanchar el sendero del respeto a la ley y la generación de paz.

Testigo silencioso de esta inédita ceremonia, el presidente Enrique Peña Nieto escuchó, como jefe máximo de las Fuerzas Armadas, el reconocimiento que los representantes populares hicieron a la institución armada.

“El debate político sobre el papel de las Fuerzas Armadas en esta lucha puede ir y venir. Lo único cierto es que la acción valerosa y firme de nuestros militares impidió que la delincuencia siguiera creciendo impunemente y se apoderara del país; por eso, las Fuerzas Armadas son y seguirán siendo pilar de la seguridad nacional”, aseguró Ernesto Cordero, él sí, desde la tribuna del salón de plenos, donde fue el único orador.

Añadió que “el Ejército es una institución respetada, porque ha sabido mantenerse al margen de coyunturas políticas y agendas de grupo. Con toda claridad reconocemos que el Ejército mexicano ha privilegiado siempre el interés superior de México. Es una institución admirada, porque ha sabido estar con su gente en los momentos más difíciles. Es una institución que hoy, con profundo orgullo, los mexicanos celebramos y reconocemos como garante de nuestra independencia y libertad”.

Momentos antes, también desde el patio, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Emilio Gamboa Patrón, aseguró que en las Fuerzas Armadas hay “hombres y mujeres generosos que con determinación, constancia y espíritu de servicio entregan lo mejor de sí para preservarnos una patria donde las libertades se ejerzan en el marco de la ley y para consolidar los anhelos de los mexicanos: la paz social, la seguridad y el progreso”.

Dijo que las fuerzas políticas representadas en el Senado “tenemos la convicción de coadyuvar en el proceso de modernización y adecuación el marco normativo, que permita a las Fuerzas Armadas su óptimo desempeño, y seguir mejorando las condiciones de vida para los militares y sus familias”.

El Senado rindió ayer homenaje a los militares que congregó a los senadores de todas las fuerzas políticas, con excepción de los cinco legisladores del Partido del Trabajo, comandados por Manuel Bartlett, así como la hermana del ex presidente Felipe Calderón y otros panistas que se opusieron a honrar al jefe máximo de las Fuerzas Armadas, Enrique Peña Nieto.

Estuvieron todos los integrantes del gabinete presidencial. También el presidente de la Suprema Corte, ministro Juan Silva Meza. Los acompañó el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, así como el ex titular de la Sedena, Enrique Cervantes, junto con los generales en retiro Gonzalo Castillo Ferrera, Raúl Juárez Carreño, Alfredo Ochoa y Jaime Contreras Guerrero.

Cien años de lealtad

El general Salvador Cienfuegos levantó la charola de plata hasta lo más alto que le permitieron los brazos. Se la mostraba a las decenas de sus compañeros que, desde las tribunas, eran testigos del reconocimiento que el Senado de la República entregó al Ejército mexicano por 100 años de lealtad y servicio a la patria.

El más entusiasta era su comandante en jefe, Enrique Peña Nieto, quien sonreía y aplaudía con entusiasmo. Dirigía el aplauso al general Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, y también a los senadores que por primera vez en la historia rindieron este homenaje.

Visiblemente emocionado, el general Cienfuegos agradeció a Ernesto Cordero, presidente del Senado y principal promotor de esta inédita ceremonia, este hecho histórico. Peña Nieto sonreía.

El rostro presidencial jamás reflejó estrago alguno por la serie de agravios que desde el PAN le organizaron. La molestia porque Felipe Calderón jamás pudo entrar por la puerta principal de un recinto legislativo les llevó a exigir que ni Peña Nieto ni el general secretario lo hicieran esta vez en el Senado. Tampoco permitieron que el Presidente de la República recibiera el reconocimiento en plata y, de último momento, le fue entregado al general.

El fuerte aplauso que las decenas de militares, los integrantes del gabinete presidencial, los senadores del PRI, del PVEM, algunos del PAN y Luis Miguel Barbosa, coordinador de los senadores perredistas, le impidieron notar que la bancada del PRD le negó el aplauso.

Los 18 escaños vacíos dejaban ver las ausencias de quienes se opusieron al esquema ceremonial ideado por Ernesto Cordero desde la semana pasada y que le echaron abajo. Se opusieron al formato y, aunque lograron cambiarlo, prefirieron no asistir, como ocurrió con varios panistas.

Los escaños de Adriana Dávila, Raúl Gracia, Fernando Herrera, Luisa María Calderón, Martín Orozco, Ernesto Ruffo, Maki Ortiz y Gabriela Cuevas estaban vacíos.

De la izquierda, los cinco senadores del PT, comandados por Manuel Bartlett tampoco estuvieron presentes. Iris Vianey Mendoza, Adán Augusto López y Zoé Robledo, del PRD, tampoco estaban en su escaño, igual que Layda Sansores, de Movimiento Ciudadano.

Pero el cobijo de priistas y verdeecologistas, que no tuvieron una sola ausencia, permitió a Enrique Peña Nieto mostrar en todo momento el rostro complacido por este reconocimiento.

Fue la primera vez que estuvieron en uno de los escaños de la Mesa Directiva, a su lado, Ernesto Cordero y el general Cienfuegos; luego, el secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón; el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Juan Silva Meza, y el presidente de la Cámara de Diputados, Francisco Arroyo.

Un ambiente muy distinto al que los mexicanos presenciaron durante seis años por el encono de la izquierda hacia Felipe Calderón.

Peña Nieto entró al salón en medio de aplausos y salió en medio de abrazos, saludos y fotos, muchas fotos. Tantas, que hasta él mismo decidió organizar una toma y pidió que todos los generales en retiro, los coordinadores parlamentarios, algunos senadores y él, se colocaran justo debajo de la Mesa Directiva y los fotógrafos del lado de los escaños. “Así mejor, para que salga la tribuna completa”, propuso y todos lo siguieron.

Entonces dio instrucciones a los fotógrafos y también se dejó guiar por los profesionales de la imagen. “Acá arriba, Presidente, acá arriba”, gritaron los fotógrafos de prensa en el segundo palco. Peña Nieto accedió y pidió a todos sus acompañantes levantar la vista para que la prensa captara el momento.

Así, entre abrazos, saludos, efusividades, como la de la senadora perredista Luz María Beristáin, el mandatario federal tardó 40 minutos en despedirse. No lo dejaron hablar. No le dejaron recibir el reconocimiento, pero al parecer nada minó su ánimo.