EPN y Eruviel Ávila perdieron seguridad del Estado de México
Al Gobernador Eruviel Ávila se le apareció el diablo. O, mejor dicho, ya llevaba algunos años ahí, en el Estado de México, pero ahora anda furioso. En realidad, la presente violencia y su parafernalia –torturas, decapitaciones– era previsible desde los días en que el ex mandatario Enrique Peña Nieto caminaba hacia la Presidencia.
Las claves están en el expediente penal del caso conocido como “michoacanazo”, por el que fueron a prisión 11 Presidentes Municipales, 16 altos funcionarios y un juez durante la pasada administración pública en Michoacán.
Si bien todos los funcionarios resultaron exonerados por las acusaciones, no sin ausencia de controversia, el documento permite ver que la Procuraduría General de la República del panista Felipe Calderón no sólo estuvo en capacidad de colocar en el berenjenal político y judicial al perredista Leonel Godoy, sino también al priísta Enrique Peña Nieto.
Santo y seña de cómo el diablo ya andaba por ahí y cómo las autoridades lo sabían quedaron asentados en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/205/2009 la causa penal 02/2009-II instruida por el Juzgado Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales en el estado de Nayarit, y el toca penal 576/2009 resuelto por el Tribunal Unitario de Circuito de la Séptima Región.
