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Sigue fractura entre jóvenes y Enrique Peña Nieto

Sigue fractura entre jóvenes y Enrique Peña Nieto
Mariana Muñiz, de 22 años, ligada siempre a las causas sociales a través del teatro y el activismo social, crítica del sistema político y las injusticias, pasó de ser espectadora a protagonista de un hecho que no olvidará: fue una de las 96 personas detenidas el primero de diciembre (1-D), fue acusada de Ataques a la paz pública, y a su corta edad conoció un reclusorio; fue liberada por falta de pruebas, pero en sus recuerdos existen aquellos días de incertidumbre. 
Lo mismo sucedió para Carlos Román, de 27 años. También fue detenido aquel día. Acusado por el mismo delito, a pesar de los videos y pruebas que evidenciaban el momento en que Carlos pedía a los policías que liberaran a las personas aprehendidas y un granadero lo embiste y encapsula junto a los demás. 
Y aunque ninguno claudicará a sus ideales, queda aún fresca la herida de aquel 1-D. “Yo no dejaré de manifestarme, pero creo que a partir de ese día aprendí que es importante hacerlo de forma más organizada”, dice Mariana, aunque reconoce que siguen las secuelas psicológicas, “no me detiene el miedo, ahora soy más fuerte”. 
Para Margarita Favela, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, “con lo sucedido el primero de diciembre (1-D), el mensaje de Peña Nieto para los jóvenes que se movilizan es: si protestas, te pego, o si me criticas, te doy con palo”. 
Margarita Favela también considera que el 1-D es un hecho referencial: “Si bien sabíamos que EPN utiliza métodos de coerción, lo que pasó ese día, representa un mensaje claro para los jóvenes que quieran manifestarse en contra de él: utilizará todo su poder, junto a la ayuda de los medios de comunicación, sobre todo Televisa. No es nuevo. Desde el 68 se desvirtuaron los movimientos sociales tildándolos de delincuentes. 
Es un instrumento que tendrá Peña Nieto para deslegitimar la lucha y convertirla mediáticamente en un peligro para la paz del país”, asegura la investigadora. Favela Gavia está segura de que también los medios de comunicación juegan un papel primordial en cuanto a la percepción que se tiene sobre un movimiento social, y sobre todo cuando los jóvenes “responden a las demandas sociales. Si no hay prensa libre, las manifestaciones serán deslegitimadas y los gobiernos quedan ante la opinión pública como guardianes del orden”, explica.