Fracasa estrategia de seguridad de Enrique Peña Nieto
Ha sido un arranque de sexenio sangriento. Sólo en el primer mes de Enrique Peña Nieto como jefe del Ejecutivo federal, como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y encargado de la seguridad de los mexicanos, murieron total de 982 personas en acciones vinculadas con el crimen organizado: presuntos delincuentes, elementos de seguridad y civiles, entre ellos menores de edad.
Sin contar la primera semana de enero, se trata de 32 ejecuciones promedio por día, muchas de ellas agrupadas en matanzas concentradas en Edomex, Chihuahua, Coahuila, Sinaloa, Tamaulipas y San Luis Potosí.
A finales del sexenio de Felipe Calderón, con entre 60 mil y casi 100 mil muertes vinculadas con el crimen organizado, las matanzas dejaron de tener relevancia, a pesar de que las organizaciones de la sociedad civil que pidieron, durante seis años, humanizar estas muertes.
Las matanzas, al final del sexenio pasado, simplemente se sumaban a un número global. Sin embargo, el cambio de administración federal ha provocado un cambio en la percepción.
Los asesinatos masivos son reseñados por la prensa mexicana, nacional y local, con mayor intención e intensidad.
Y es que no han sido pocos.
Los columnistas, los activistas y las mismas redes sociales empiezan a preguntarse en dónde está la nueva estrategia de seguridad de Peña Nieto y su equipo.
