Valle de Catrinas 2026: Atlixco se llena de dioses prehispánicos y arte monumental
La muestra reúne 19 catrinas en distintos puntos del municipio; te presentamos una ruta para conocerlas y descubrir las historias detrás de sus personajes
Foto: Raúl R. de la Rosa / Reto diario
Como si surgieran de lo más profundo de la tierra, en la Finca Camino Real, Centéotl, dios del maíz y de la agricultura, y Quetzalcóatl, máxima deidad de los mexicas, posan imponentes ante las atónitas miradas de los visitantes del Valle de Catrinas, una muestra de esculturas monumentales que conforman la edición 2026 en Atlixco, Puebla.
La temática de este año está dedicada a los dioses prehispánicos y permite recorrer distintos puntos del municipio para admirar las obras, conocer su significado y acercarse a las historias que inspiraron a sus creadores.
Puedes iniciar el recorrido en el zócalo del Pueblo Mágico, donde encontrarás a Meztli y Tonatiuh. La primera representa a la diosa de la Luna y reúne elementos vinculados con la agricultura, las fases lunares y el glifo de Atlixco.
Gabriela Verduzco, creadora de Meztli, explicó que la serpiente que lleva en la cabeza representa la creencia de que la deidad controlaba el vaivén de las aguas, mientras que el conejo hace referencia a una historia de sacrificio que explica su presencia en la Luna. La escultura también incorpora estrellas, glifos del agua y una representación de la luna llena.
“El conejo es la representación de la historia un poco romántica del conejo en la luna, en donde se cree que él se ofrece como sacrificio para que una deidad no muera; entonces, él se ofrece como sacrificio, él (el dios Quetzalcóatl) se lo come y como agradecimiento planta la silueta del conejo en la luz que el conejito más admiraba, que era la de la luna”, dijo Gabriela durante su explicación.
Muy cerca se encuentra Tonatiuh, creación de Edith Méndez Álvarez, Carolina Ramírez y Santiago Méndez, hijo de Edith y el artista más joven de los participantes. La figura del dios del Sol destaca por su penacho elaborado con flores de cempasúchil: cada pétalo representa una pluma. También sostiene el cráneo de Nanahuatzin, en alusión al sacrificio que hizo posible su nacimiento.
“El penacho no quisimos hacer algo convencional, quisimos hacer un penacho que en vez de plumas utilizará flores de cempasúchil, cada pluma es un pétalo. Lo hicimos porque hay un relato en el cual Tonatiuh tiene relación con esta planta junto a un colibrí”, dijo Santiago.
Santiago Méndez explicó que los colores se eligieron a partir de las representaciones del dios en los códices, mientras que su madre recordó que Tonatiuh aparece en la moneda de diez pesos.
No muy lejos del corazón de Atlixco, caminando sobre la avenida Hidalgo en dirección al Ex Convento de San Francisco, se encuentra la Catrina de Macuilxóchitl. Más adelante, después de la Escalera Ancha, llegarás al parque de la Soledad, donde está Ometeótl. Cerca también puedes visitar a Mictlantecuhtli, en el exterior del Panteón Municipal.
La ruta se extiende más allá de la cabecera municipal y llega hasta Metepec. Justo a la entrada de esta junta auxiliar, a las afueras de su estadio, recibe al visitante Mayahuel, la deidad a quien la tradición atribuye la creación del pulque, conocido como la “bebida de los dioses”.
Más adelante, en Amatzcalli, centro de pesca deportiva y campamento, se encuentra una de las esculturas más especiales de la muestra: Chalchiuhtlicue, ubicada en medio del cuerpo de agua del lugar. Esta deidad, cuyo nombre significa “la que tiene su falda de jade”, domina las aguas terrestres, los lagos, los ríos, los mares y los manantiales.
Mónica Rosas, creadora de la escultura, explicó que Chalchiuhtlicue también está relacionada con la fertilidad y los recién nacidos. Por ello, la figura sostiene a un bebé y luce una falda en tonos turquesa y jade, además de un penacho de serpiente y detalles de pedrería.
“Sin ella no hay la pesca, no hay el flujo continuo del agua y de la vida. También, una parte muy importante de ella es la fertilidad y, más que nada, los recién nacidos. Es por eso que tiene, si pueden observar, un bebé sosteniéndolo ahí en el brazo, es un recién nacido”, explicó Monica.
En este sitio, la presidenta municipal de Atlixco, Ariadna Ayala Camarillo, reconoció el trabajo de quienes hacen posible el Valle de Catrinas, una actividad que, afirmó, fortalece la identidad mexicana y contribuye al desarrollo económico del municipio.
“Valle de Catrinas tiene magia propia, Valle de Catrinas tiene alma, tiene corazón, por eso nos sentimos muy orgullosos todos de que, como todos los éxitos, no son unilaterales; muchas personas colaboran para que lo que hoy se vive aquí sea posible”, subrayó la alcaldesa de Atlixco.
Después de Metepec, dirigimos nuestros pasos hacia Solares Chicos, una de las zonas más importantes de viveros de Atlixco. Ahí encontramos a Xochipilli, deidad que, de acuerdo con su creadora, Melissa Bravo Carmona, está relacionada con las flores psicotrópicas y los hongos, a través de los cuales facilitaría la conexión con los dioses. También se le vincula con el amor, la música, la poesía, el canto y el placer.
Uno de los atractivos de esta escultura son sus brillantes tonos y el mirador de cristal del cerro de San Miguel, que se aprecia detrás y convierte el sitio en un escenario ideal para tomar fotografías. Precisamente en ese cerro, donde cada 29 de septiembre se celebra el Huey Atlixcáyotl, se encuentra otra catrina: Tláloc, en la plazuela de la Danza.
Ya de regreso al centro de Atlixco, puedes visitar a Xochiquétzal, en el parque del Ahuehuete. Su nombre significa “flor hermosa” y representa la juventud, la sensualidad y la creatividad; por ello, se relaciona con la belleza, las flores, el amor, el placer erótico y las artes. Es madre de Centéotl y Xochipilli.
El recorrido que hizo Reto diario termina en el Centro de Convenciones de Atlixco, donde se encuentra Tezcatlipoca, una de las deidades más importantes de la cosmogonía mexica. Es considerado rector del destino humano y está presente en todo lugar y momento, por lo que es una de las figuras más temidas de esta mitología.
En el mismo Centro de Convenciones se encuentra Catrinia, un espectáculo inmersivo que combina tecnología y arte para destacar las tradiciones de la temporada. El espacio cuenta, además, con puestos de comida y bebida para disfrutar en familia, y alberga a la catrina inspirada en Tzinacantecuhtli.
¿Cómo recorrer el Valle de Catrinas?
Por la cantidad y belleza de las esculturas, un solo día puede no ser suficiente para admirarlas todas. La muestra contempla 19 catrinas monumentales en distintos puntos de Atlixco; otras ocho se encuentran en diferentes lugares del país y del extranjero, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y Times Square, en Nueva York. Por ello, si quieres conocer la exposición en su totalidad, lo recomendable es reservar un fin de semana.
Para planear mejor el recorrido, el municipio de Atlixco compartió un mapa interactivo en formato PDF que permite ubicar las esculturas y organizar la ruta.
Durante esta temporada, los tranvías turísticos incluyen algunas catrinas monumentales —entre cuatro y cinco— dentro de sus recorridos habituales. El costo va de 150 a 220 pesos por persona. Es importante considerar que, debido a los tiempos y las distancias, estos vehículos no visitan todos los puntos de la muestra ni ofrecen un recorrido dedicado exclusivamente al Valle de Catrinas.
Otra opción es Don Goyo - Recorridos Turísticos en Atlixco, que cuentan también con camionetas tipo van y permiten visitar más puntos en menos tiempo. El costo es de 220 pesos por persona y de 200 pesos para niñas, niños y personas adultas mayores. Los boletos pueden adquirirse en el zócalo del Pueblo Mágico.
En total, son 19 las catrinas monumentales que adornan diversos puntos del municipio de Atlixco y que, aun cuando pareciera que surgieron de la tierra, en realidad nacieron de algo más profundo: de la sensibilidad, la razón y el talento de sus creadores, atlixquenses de cepa y orgullosos de serlo.


















