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Cumple 6 meses el campamento que ha frenado la construcción de una subestación eléctrica

Cumple 6 meses el campamento que ha frenado la construcción de una subestación eléctrica

El campamento que se instaló para frenar la construcción de una subestación eléctrica en el municipio de Cuetzalan cumplió este fin de semana seis meses, pero van tres años de resistencia ante este proyecto que pretende imponer la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a pesar del rechazo de las comunidades maseual agrupadas en el Comité de Ordenamiento Territorial (Cotic).
En medio año el campamento no sólo ha sido un plantón aledaño al terreno donde se pretende edificar la sub estación, sino se ha convertido en un lugar de reunión, de enseñanza a las nuevas generaciones, de plantación de maíz, y de práctica para la instalación de herramientas que generen energía renovable.
El sitio edificado con maderas y bambú ha parado la edificación de la subestación eléctrica, y con ello el proyecto de la Línea de Alta Tensión Cuetzalan Entronque Teziutlán II-Tajín, que busca abastecer de energía eléctrica a proyectos extractivos, como la minería y el fracking.
La determinación para instalar el campamento se tomó el 19 de noviembre de 2016, ese día cientos de personas se movilizaron con motivo de la Revolución Mexicana, realizaron una caminata desde el centro de Cuetzalan hacia el terreno que había ocupado la CFE y el pueblo resolvió permanecer indefinidamente en el sitio para evitar la construcción de la obra.
Tres meses después, el 19 de febrero, los pobladores de Cuetzalan refrendaron durante asamblea su negativa a la obra de la CFE así como la permanencia del campamento en que todos los días existen guardias que vigilan la zona.
Ese día los pobladores de este municipio, con el respaldo de cinco mil personas procedentes de 173 pueblos, de cuatro estados del país y una representación de la tribu Sioux de Estados Unidos, advirtieron que predominaría la decisión del pueblo de rechazar la obra, a pesar de que el presidente de Cuetzalan, Oscar Paula Cruz, le dio la espalda al pueblo al otorgar el permiso para cambiar el uso de suelo, aunque a sus gobernados les dijo al principio que no lo había hecho.

El campamento que se instaló para frenar la construcción de una subestación eléctrica en el municipio de Cuetzalan cumplió este fin de semana seis meses, pero van tres años de resistencia ante este proyecto que pretende imponer la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a pesar del rechazo de las comunidades maseual agrupadas en el Comité de Ordenamiento Territorial (Cotic).

En medio año el campamento no sólo ha sido un plantón aledaño al terreno donde se pretende edificar la sub estación, sino se ha convertido en un lugar de reunión, de enseñanza a las nuevas generaciones, de plantación de maíz, y de práctica para la instalación de herramientas que generen energía renovable.

El sitio edificado con maderas y bambú ha parado la edificación de la subestación eléctrica, y con ello el proyecto de la Línea de Alta Tensión Cuetzalan Entronque Teziutlán II-Tajín, que busca abastecer de energía eléctrica a proyectos extractivos, como la minería y el fracking.

La determinación para instalar el campamento se tomó el 19 de noviembre de 2016, ese día cientos de personas se movilizaron con motivo de la Revolución Mexicana, realizaron una caminata desde el centro de Cuetzalan hacia el terreno que había ocupado la CFE y el pueblo resolvió permanecer indefinidamente en el sitio para evitar la construcción de la obra.

Tres meses después, el 19 de febrero, los pobladores de Cuetzalan refrendaron durante asamblea su negativa a la obra de la CFE así como la permanencia del campamento en que todos los días existen guardias que vigilan la zona.

Ese día los pobladores de este municipio, con el respaldo de cinco mil personas procedentes de 173 pueblos, de cuatro estados del país y una representación de la tribu Sioux de Estados Unidos, advirtieron que predominaría la decisión del pueblo de rechazar la obra, a pesar de que el presidente de Cuetzalan, Oscar Paula Cruz, le dio la espalda al pueblo al otorgar el permiso para cambiar el uso de suelo, aunque a sus gobernados les dijo al principio que no lo había hecho.