La cascada de fuego, un espectáculo único que sorprende nuevamente
La posibilidad de observar esta ilusión óptica de Horsetail Fall, en la que el agua parece lava o fuego, se da entre mediados y fines de febrero.
Cada año, en esta época y pese a ser invierno, la cascada de fuego del Parque Nacional Yosemite, en Estados Unidos, se convierte en un imán para el turismo. Y una de las atracciones turísticas más importantes del estado de California.
Es que por estos días, el salto de agua se ilumina de una forma muy especial gracias a la luz solar que incide transversalmente en la roca durante un breve instante.
“Es una pequeña cascada a la que muchas personas no prestan atención usualmente, pero ganó popularidad a medida que se corrió la voz del brillo anaranjado que adquiere durante la puesta de sol de mediados a fines de febrero. Este efecto de iluminación único ocurre solo en las noches con un cielo despejado cuando la cascada está fluyendo. Incluso un poco de neblina o poca nubosidad puede disminuir o eliminar el efecto”, explican en Parques Nacionales de Estados Unidos.
El color rojizo del agua y el vapor que produce este fenómeno óptico llevó a popularizar el nombre de Firefall, es decir, “caída o salto de fuego”.
Tanta gente se acerca a ver esta cascada de fuego que obtuvo fama a partir de una publicación de National Geographic en la década del 70-, que ya el año pasado el Servicio de Parques Nacionales tuvo que incorporar un sistema de control para el acceso de los vehículos.
Con información de Demasiado Loco.
