Elecciones intermedias en Estados Unidos: Trump se juega el control del Congreso
El costo de vida, la política migratoria y el descontento con la administración republicana figuran entre los temas que podrían definir el resultado
Voto Urna Electoral
Estados Unidos celebra este martes sus elecciones legislativas de medio mandato, una jornada que representa una prueba política para el presidente Donald Trump y que podría modificar el equilibrio de poder en el Congreso durante los próximos dos años de su administración.
Aunque el mandatario no aparece en las boletas, los resultados determinarán si el Partido Republicano conserva el control de las dos cámaras legislativas o si los demócratas consiguen recuperar terreno y limitar la capacidad del gobierno para impulsar sus principales iniciativas.
La jornada electoral contempla la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 puestos del Senado. Además, 36 estados elegirán a sus respectivos gobernadores, mientras que en distintas entidades también se votará por cargos legislativos locales.
De acuerdo con los registros electorales disponibles al inicio de la jornada, más de 59 millones de estadounidenses ya habían emitido su voto de manera anticipada, una cifra que supera los 46 millones registrados mediante esta modalidad durante las elecciones intermedias de 2022.
¿Qué está en juego para Donald Trump?
El Partido Republicano llega a las urnas con mayoría en ambas cámaras. En la Cámara de Representantes cuenta con una ventaja de 218 frente a 214 escaños demócratas, además de dos vacantes y un legislador independiente que suele votar con los republicanos. En el Senado, los republicanos mantienen una mayoría de 53 frente a 47 integrantes que conforman el bloque demócrata.
Para recuperar el control de ambas cámaras, los demócratas necesitan obtener una ganancia neta de cuatro escaños en cada una, lo que convierte a determinadas contiendas estatales y distritos competitivos en puntos decisivos de la elección.
Entre las disputas más observadas para el Senado se encuentran las de Texas, Maine, Michigan, Iowa, Kansas, Ohio y Alaska, donde los resultados podrían inclinar la balanza legislativa.
Si los demócratas consiguen la mayoría en la Cámara de Representantes, tendrán mayor capacidad para impulsar investigaciones legislativas sobre las decisiones del gobierno, controlar el trabajo de los comités y obstaculizar algunas de sus propuestas.
En cambio, una victoria republicana permitiría a Trump mantener un Congreso favorable a su agenda, con mayores posibilidades de avanzar en iniciativas relacionadas con seguridad fronteriza, política económica y gasto público.
Economía, migración y guerra con Irán, entre los temas de campaña
El costo de vida se convirtió en uno de los principales asuntos de la campaña. La inflación, los precios de los combustibles, los alimentos y los servicios de salud han alimentado el descontento de una parte del electorado, en un escenario que los demócratas han utilizado para cuestionar los resultados económicos de la administración republicana.
Una encuesta nacional realizada por Reuters/Ipsos y concluida el 2 de noviembre situó la aprobación de Trump en 32 por ciento, cerca de su nivel más bajo durante su trayectoria presidencial. En la misma medición, los demócratas obtuvieron una ventaja de 46 frente a 38 por ciento en la preferencia partidista para el Congreso.
El sondeo también encontró que 78% de los votantes considera que el aumento del costo de vida es un asunto muy importante o el principal factor para decidir su voto. Entre los electores independientes, la mitad señaló que su participación representa una forma de oposición al presidente.
La política migratoria también ocupa un lugar central. Mientras los republicanos han defendido las medidas de control fronterizo y las deportaciones impulsadas por Trump, los demócratas han cuestionado las operaciones migratorias y sus consecuencias para las comunidades inmigrantes.
A estos factores se suma el conflicto con Irán, que ha tenido repercusiones en los precios de los combustibles y se ha convertido en otro elemento de debate político. Los demócratas han señalado el impacto económico y las consecuencias de la intervención estadounidense, mientras los republicanos han defendido las decisiones de seguridad de la administración.
Trump pide respaldo para los republicanos
Durante el cierre de campaña, Trump colocó nuevamente su presidencia en el centro de la contienda y pidió a los ciudadanos respaldar a los candidatos republicanos.
El mandatario expresó su confianza en que los resultados favorecerán a su partido y aseguró que serían mejores de lo que anticipan las encuestas. También sostuvo que la inflación está resuelta, una afirmación que contrasta con las preocupaciones económicas expresadas por una parte de los votantes.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, defendió las posibilidades republicanas y cuestionó los pronósticos de las encuestas. Durante uno de sus últimos actos de campaña aseguró que los sondeos estaban equivocados y manifestó su confianza en conservar la mayoría legislativa.
Los demócratas, en tanto, concentraron sus últimos esfuerzos en movilizar a los electores inconformes con el rumbo económico y político del país, así como en disputar distritos que tradicionalmente han favorecido a los republicanos.
¿Por qué son importantes las elecciones de medio mandato?
Las elecciones intermedias se celebran cada dos años, justo a la mitad del periodo presidencial de cuatro años. No se elige al presidente, pero sus resultados suelen interpretarse como una evaluación ciudadana sobre el desempeño de quien ocupa la Casa Blanca.
El Congreso tiene facultades para aprobar leyes, autorizar el presupuesto federal, supervisar al Poder Ejecutivo y participar en decisiones fundamentales de política nacional e internacional. Por ello, un cambio de mayoría puede modificar significativamente la relación entre el presidente y el Poder Legislativo.
La historia reciente muestra la importancia de estos comicios. En 2018, durante el primer gobierno de Trump, los demócratas consiguieron una ganancia neta de 40 escaños en la Cámara de Representantes y recuperaron su control, aunque los republicanos conservaron la mayoría en el Senado.
Dos años antes, en 2010, durante la presidencia de Barack Obama, los republicanos obtuvieron 63 escaños adicionales en la Cámara baja y arrebataron a los demócratas el control de esa institución.
El resultado de este martes también será una referencia para las fuerzas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2028, cuando comenzará una nueva disputa por la Casa Blanca.