Papa León XIV reza por las víctimas de la guerra: “Que las lágrimas de las madres hagan callar las armas”
Durante la misa por los fieles difuntos, el pontífice recordó a quienes han perdido a sus seres queridos por la violencia armada y pidió que el sufrimiento de las víctimas toque la conciencia de quienes pueden detener los conflictos
Foto: X / @vaticannews_it
El papa León XIV elevó este lunes 2 de noviembre una oración por las víctimas de los conflictos armados y pidió a los líderes con capacidad de decisión que escuchen el sufrimiento de las familias que han perdido a sus seres queridos a causa de la guerra.
Durante la misa por la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, celebrada en el cementerio monumental de Verano, en Roma, el pontífice expresó un llamado a la paz al recordar especialmente a las madres, los niños y los adultos mayores que padecen las consecuencias de la violencia.
“¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños, de tantos ancianos toquen las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!”, expresó León XIV durante su homilía.
El mensaje estuvo dirigido a quienes han perdido recientemente a un familiar, particularmente a las personas a quienes la violencia de la guerra les ha arrebatado a sus seres queridos. El papa no señaló un conflicto o país en particular, sino que extendió su oración a todas las víctimas de la violencia armada.
Las bienaventuranzas y el sufrimiento de las víctimas
En su reflexión, León XIV retomó una de las enseñanzas del Evangelio de Mateo: “Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados”.
El pontífice explicó que esta bienaventuranza adquiere un significado especial durante la conmemoración de los fieles difuntos, una jornada dedicada a recordar a quienes han fallecido y a acompañar espiritualmente a sus familias.
También señaló que las bienaventuranzas representan un camino hacia una vida plena y que su mensaje de esperanza cobra una fuerza particular en un cementerio, al que describió como un umbral entre la existencia terrenal y aquello que espera a los creyentes después de la muerte.
En ese contexto, la oración por las víctimas de la guerra se convirtió en uno de los momentos centrales de su mensaje, al relacionar el duelo de las familias con la necesidad de que quienes tienen autoridad actúen para detener la violencia.
El recuerdo de San Francisco de Asís
Durante la celebración, León XIV también recordó a san Francisco de Asís, de cuya muerte se conmemora el octavo centenario en 2026.
El papa hizo referencia al Cántico de las criaturas, particularmente al pasaje dedicado a la muerte corporal, que el santo incorporó al reconocer la cercanía del final de su vida.
La referencia estuvo relacionada con el sentido de la celebración: recordar a quienes han muerto desde una perspectiva de fe y esperanza, sin olvidar el dolor que deja su ausencia.
Al concluir su reflexión, León XIV señaló que la fe en Cristo enseña que el vínculo con los seres queridos fallecidos no se interrumpe, sino que se transforma.