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Economía mundial crecerá menos en 2026: la ONU alerta por la crisis energética

El encarecimiento de la energía, las tensiones geopolíticas y la inestabilidad financiera complican las perspectivas de crecimiento, especialmente para los países en desarrollo

Foto: Jan van derwolf / pexels

Foto: Jan van derwolf / pexels

La economía mundial crecerá 2.6% en 2026, por debajo del 2.9% registrado en 2025, ante los efectos de la crisis en Oriente Medio, el aumento de los costos energéticos y las dificultades financieras que enfrentan distintas economías, advirtió este viernes 9 de octubre la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

En su Informe sobre Comercio y Desarrollo 2026, presentado en Ginebra, el organismo señaló que la economía global atraviesa un escenario de mayor incertidumbre, en el que las tensiones geopolíticas y el encarecimiento de los insumos pueden limitar la inversión, el consumo y la actividad productiva.

La previsión apunta a una desaceleración del crecimiento, no a una contracción de la economía mundial. Sin embargo, el organismo advierte que los efectos no serán iguales para todos los países: las economías en desarrollo afrontan riesgos adicionales por su dependencia de las importaciones energéticas, los costos de financiamiento y las dificultades para incorporarse a sectores tecnológicos de alto valor.

La crisis energética presiona los precios y la actividad económica

Uno de los factores centrales del diagnóstico es el impacto de la crisis en Oriente Medio sobre los mercados energéticos.

Según la UNCTAD, el precio del petróleo Brent pasó de alrededor de 70 dólares por barril a más de 110 dólares en las semanas posteriores al inicio de la crisis. El encarecimiento de los combustibles puede trasladarse a los costos del transporte, la producción industrial, la generación eléctrica y la distribución de mercancías.

Cuando las empresas enfrentan mayores gastos operativos, pueden trasladar parte de esos costos a los consumidores. Si los precios suben mientras los ingresos no avanzan al mismo ritmo, los hogares pierden capacidad de compra y pueden reducir sus gastos en otros bienes y servicios.

El organismo advirtió que el impacto es especialmente significativo para las economías que dependen de la energía importada y para los hogares con menores ingresos, que suelen destinar una proporción mayor de sus recursos a necesidades básicas.

El comercio mundial crecerá, pero eso no significa una recuperación sólida

Pese a la desaceleración económica, la UNCTAD prevé que el comercio mundial de bienes y servicios aumente alrededor de 4% en 2026, medido a precios constantes.

El dato llega después de que el comercio global alcanzara un valor récord de 35 billones de dólares en 2025. No obstante, el organismo subrayó que parte del incremento del valor comercial durante 2026 responde al encarecimiento de los productos energéticos, y no necesariamente a un aumento equivalente en el volumen de mercancías intercambiadas.

La diferencia es relevante porque una subida del valor nominal del comercio puede reflejar precios más altos, sin que exista una expansión proporcional de la actividad económica.

El informe también identifica cambios en las cadenas de suministro, las políticas comerciales y las restricciones tecnológicas, factores que están modificando las relaciones económicas entre las principales potencias.

Los países en desarrollo enfrentan mayores dificultades

La UNCTAD proyecta que las economías en desarrollo crecerán 4% en 2026, frente al 4.7% de 2025. Aunque el ritmo sigue siendo superior al promedio mundial, la desaceleración limita las oportunidades de creación de empleo y expansión productiva.

El acceso al financiamiento también representa un desafío. Los mayores costos de endeudamiento y la volatilidad de los flujos de capital pueden reducir los recursos disponibles para infraestructura, servicios públicos e inversión empresarial.

A esto se suma la distribución desigual de los beneficios de la transformación tecnológica. El informe destaca que la inteligencia artificial y los productos vinculados con la computación avanzada están impulsando una parte importante del comercio, pero las ganancias se concentran en un número limitado de empresas y economías.

Para la UNCTAD, los países que no logren desarrollar capacidades industriales, tecnológicas y financieras podrían tener más dificultades para incorporarse a los segmentos de mayor valor de las cadenas globales.

¿Qué significa para México?

Para México, las perspectivas internacionales son relevantes por su integración comercial con Estados Unidos, su participación en las cadenas manufactureras de América del Norte y su exposición a los cambios en los precios internacionales.

Un encarecimiento sostenido de la energía puede elevar los costos de transporte, producción y distribución, con posibles repercusiones sobre los precios internos. El efecto concreto dependerá de la evolución de los mercados, de la estructura de costos de cada sector y de las medidas económicas que adopten las autoridades.

Al mismo tiempo, los cambios en las cadenas de suministro y las decisiones de inversión internacional pueden representar oportunidades para la industria mexicana, siempre que las empresas nacionales logren integrarse a actividades de mayor valor agregado.

La previsión de la UNCTAD no constituye una estimación específica para México ni permite afirmar que el país experimentará automáticamente los mismos efectos que otras economías. Para determinar el impacto nacional será necesario contrastarla con las proyecciones de crecimiento, inflación y comercio de organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco de México.

La ONU pide fortalecer la capacidad de respuesta de las economías

Frente a este escenario, la UNCTAD plantea diversificar las fuentes de energía, reforzar las capacidades productivas y promover políticas industriales y comerciales que permitan a los países reducir vulnerabilidades.

El organismo también destaca la importancia de la cooperación regional y de una mayor participación de las economías en desarrollo en las actividades de alto valor tecnológico.