Auckland, primera gran ciudad en recibir al Año Nuevo
En Sídney, hubo protestas por el encendido de las velas de la Ópera con los colores de la bandera de Israel
Ano Nuevo Auckland
Miles de personas se reunieron en el centro de Auckland, para darle la bienvenida al Año Nuevo y disfrutar de un gran espectáculo de juegos pirotécnicos lanzados desde la Sky Tower; la ciudad más poblada de Nueva Zelanda –1.7 millones de habitantes– se convirtió en la primera gran urbe del mundo en recibir al 2024.
La ligera lluvia que se mantuvo a lo largo de este domingo en Auckland se disipó, como estaba previsto, poco antes de la medianoche para que los australianos festejaran la llegada del Año Nuevo que se anunció a través de una pantalla digital en lo alto de la Sky Tower; dos horas más tarde, el 2024 arribó a Sídney, Australia.
En Sídney, el Puente del Puerto volvió a iluminarse con su tradicional espectáculo de luces y fuegos artificiales que, año con año, marca el cambio de calendario el 31 de diciembre y, de acuerdo con las autoridades locales, es visto por aproximadamente 425 millones de personas en todo el mundo.
Aunque la algarabía y la felicidad fueron la constante entre los asistentes al festejo de Año Nuevo, el encendido de las velas de la Ópera de Sídney con los colores de la bandera de Israel provocó reacciones de indignación por parte de varias personas que consideran desmedida la respuesta israelí al ataque de la organización terrorista Hamas, que desencadenó la guerra en la Franja de Gaza, el pasado 7 de octubre.
La guerra en esa región del mundo, así como en Ucrania, han ensombrecido los festejos por la llegada del Año Nuevo y en varios lugares de esas dos zonas y otras aledañas han sido cancelados definitivamente, por las tensiones inherentes a los conflictos armados, como el riesgo de ataques o atentados.
Por su parte, en su tradicional bendición dominical desde el Vaticano, a través de una ventana con vista a la Plaza de San Pedro, el papa Francisco recordó que el 2023 es un año marcado por la guerra, y propuso orar por “el atormentado pueblo ucraniano y las poblaciones palestina e israelí, el pueblo sudanés y muchos otros”.
“A finales de año tendremos el coraje de preguntarnos cuántas vidas humanas han sido destrozadas por los conflictos armados, cuántos muertos y cuánta destrucción, cuánto sufrimiento, cuánta pobreza (…) Quien tenga interés en estos conflictos, escuche la voz de la conciencia”, pronunció el líder mundial del catolicismo.