Papa Francisco preside el funeral de Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro
Joseph Ratzinger pidió en su testamento ser enterrado en el mismo lugar en que reposaron los restos de Juan Pablo II
Funeral Benedicto XVI
En punto de las 8:50, hora local de la Ciudad del Vaticano, de este jueves 5 de enero, el féretro con los restos físicos de Benedicto XVI se encontraba instalado en altar construido en la plaza de San Pedro. Francisco, papa reinante, presidió las exequias, siendo la primera vez en la historia en la que un Santo Pontífice preside el funeral de otro papa.
Alrededor de 50 mil fieles se reunieron en corro para rezar y despedir a Benedicto XVI en la plaza de San Pedro. Alrededor de las 9:30 horas, dos guardias suizos resguardaron el féretro. Segundos más tarde, apareció en escena el papa Francisco en silla de ruedas, quien dirigió la ceremonia ayudado por el decano del colegio cardenalicio, Giovanni Battista Re, encargado de dirigir el rito.
Foto: imagen tomada de Vatican News
Desde el año pasado el papa Francisco sufre un problema de rodilla inoperable. Pese a este impedimento, el líder de la Iglesia católica realizó la homilía y con pocas referencias al recién fallecido Benedicto XVI.
Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre su voz”, agregó al terminar la misa Francisco.
La misa solemne fue diseñada por los maestros de etiqueta y protocolos del Vaticano, aunque este funeral es muy parecido a los de un papa reinante, es importante recordar que, en 2009, Benedicto XVI renunció a su papado, convirtiéndose en el primer pontífice en renuncias en más de 600 años. Por tal motivo, y por única vez en la historia, el mundo vio como dos papas coexistían en el mundo.
Es por esto por lo que los padres que organizaron las exequias tuvieron que realizar algunas modificaciones, aunque mínimas. De esta manera el cuerpo de Benedicto XVI no portaba el palio al cuello, prenda que señala que aquel que la lleva era papa al momento de su muerte. Dentro del féretro de tres cajas, ciprés, roble y zinc, se introdujeron los palios utilizados en su mandato y unas monedas alusivas su pontificado: siete de oro, de acuerdo con el número de años, 10 de plata, por los meses, y nueve de bronce, por los días de su mandato.
Foto: imagen tomada de Vatican News
Cerca de las 11:00 horas, 12 personas cargaron el ataúd y lo llevaron al interior de la Basílica de San Pedro. En ese momento, Francisco se levantó y bendijo el féretro, al mismo tiempo doblaban las campanas por el fallecido papa emérito. Cuando el ataúd ingresó se cerraron las cortinas de terciopelo rojo, al mismo tiempo que los fieles reunidos gritaron: “¡santo súbito!”.
A las 11:40 horas, el féretro fue enterrado en la cripta papal de la Basílica de San Pedro, así concluía el funeral y Vaticano cerró la década en la que dos papas convinieron, definido cada uno el sector de la Iglesia que representaba.
Foto: imagen tomada de Vatican News
En su testamento, Joseph Ratzinger, nombre real de Benedicto XVI, pidió ser enterrado en lugar en el que reposaron los restos de Juan Pablo II, predecesor de Ratzinger, de 2005 a 2011, cuando sus restos fueron trasladados a la capilla de San Esteban, en la Basílica de San Pedro.
¿Qué diferencias hubo entre el funeral de Benedicto XVI y el de un papa reinante?
Los funerales de un papa son presididos por el camarlengo, quien es el encargado de conducir a la Iglesia católica y al estado del Vaticano cuando no hay un sumo pontífice en ejercicio. En este caso, la figura del camarlengo no fue necesaria porque sí existe un papa reinante: Francisco.
Otro hito clave que sigue a la muerte de un Santo Pontífice es la elección de un sucesor, a través de conclave, es decir, cuando los cardenales son encerrados bajo llave para que el Espíritu Santo les indique quién debe ser el nuevo papa. En esta ocasión no se celebró el conclave.
Foto: imagen tomada de Vatican News
La última vez que se realizó el conclave fue en 2013 y se escogió al argentino Jorge Bergoglio, ahora Francisco, como el nuevo Santo Pontífice.
De la misma manera, cuando muere un papa, el ritual dicta que se le debe llamar tres veces por su nombre, hasta el momento no se confirmó si lo hicieron con Benedicto XVI, pero entre los protocolos se toma el Anillo del Pescador, joya que sirve de firma para el obispo de Roma, y se destruye. En esta ocasión el anillo fue destrozado cuando Benedicto XVI dejó sus funciones como papa.
