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La contingencia que une al mundo

6 países, 3 fases, 1 mismo sentir: 9 poblanos y extranjeros comparten sus vivencias ante la pandemia del coronavirus

La contingencia que une al mundo

Por: Julieta Cerezo

*Colaboración de: Verónica de la Luz, Michelle Casco y Juan Carlos Rojas

No importa dónde estés, si eres científica, estudiante o un emprendedor, la pandemia del coronavirus está marcando al mundo, en esto coinciden poblanos radicados en el extranjero e incluso ciudadanos de otras naciones que compartieron con RETO DIARIO su sentir respecto a la contingencia que, a todos, les cambió la vida.

El ejercicio realizado por esta casa editorial consistió en el levantamiento de un mismo cuestionario a 9 personas ubicadas en 6 países diferentes: Canadá, Francia, Estados Unidos, España, Colombia y nuestro país, México. A decir de los entrevistados, todos están acatando las medidas de seguridad e higiene que la contingencia demanda y han expresado su percepción de cómo en sus naciones se está enfrentando este problema.

Apenas en Wuhan (China) la gente celebró el fin del estado de cuarentena, esta ciudad que saltó “a la fama mundial” como el epicentro del coronavirus ve los mejores días de los últimos 4 meses de su historia.

Mientras que en los países en los que radican los entrevistados ese panorama aún parece lejano pero mantienen la esperanza.

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España

Jazmín Arévalo, científica. Barcelona, España

Una ciudad socialmente responsable, así describe Jazmín a Barcelona la ciudad que la ha cobijado desde hace ya varios años y donde se consagró en la investigación biomédica. Ella, originaria de Puebla, ha adoptado todas las medidas de resguardo que el gobierno español ha decretado y aplaude la responsabilidad que esa ciudad ha demostrado.

Su trabajo completamente de investigación y experimentación ha tenido que parar ante la contingencia pero se mantiene ocupada en casa, y sobretodo informada, es más, el inicio de la contingencia en España antes de que llegara a México le ayudó a compartir su experiencia con su familia que se encuentra en nuestro país, lo que les hizo generar una conciencia temprana de la seriedad de esta pandemia.

Katia López, estudiante. León, España

Conforme la pandemia del coronavirus fue creciendo, Katia, quien es estudiante de intercambio en León, comenzó a acatar las recomendaciones, especialmente, porque todos a su alrededor lo hacían. Como Jazmín, Katia destaca la responsabilidad de la gente de su actual ciudad de residencia.

La vida de Katia en España inició en enero, con el ciclo escolar y para mediados de marzo las clases fueron suspendidas, desde entonces trabaja vía online y su vida gira en su piso, donde su única convivencia es la hermandad que se ha hecho en terrazas y balcones donde muchos jóvenes como ella salen a escuchar música y saludarse. Sin embargo, las medidas de protección, comenta, han logrado que “la ciudad no pierda su encanto” y la gente se mantenga animada.

Deniss Calva, lingüista. Nantes, Francia

Para Deniss, quien radica en Nantes, la experiencia no ha sido muy diferente a la de Jazmín o a la de Katia, desde que se dio la alerta de la contingencia se tomó como medida aplicar un confinamiento de 30 días, así lo determinó el gobierno galo y siguió el cierre de fronteras y espacios donde la gente se aglomera. Además, ahí se aplicó control policíaco acompañado de sanciones en caso de salir a lugares que no fueran los permitidos.

Esta profesionista tenía apenas medio año viviendo en Francia, pues su esposo es originario de este país. Su trabajo como catedrática universitaria está restringido a clases en línea y para ella el cambio de vida, comenta “como expatriada, se detiene de golpe”. Calma y alerta, informarse y escuchar son sus mantras mientras la pandemia pasa.

Arturo Castro, contratista. Toronto, Canadá

En Toronto, hogar de Arturo quien es poblano, hace cerca de mes y medio se iniciaron las medidas de prevención, aunque Canadá aún estaba alejada de la contingencia, se sanitizó el transporte público y arrancó una campaña para que la gente tomara sus precauciones, como la distancia social.

Después, se determinó que solamente las empresas y trabajos esenciales estarían funcionando, lo que llevó al cierre de plazas y oficinas; al ser contratista, explica, su labor se mantuvo en pie pues su empleo fue considerado en los oficios esenciales, lo que le ha permitido mantener su economía y estabilidad, no así su vida social que cortó de tajo pues el aislamiento “se ha vuelto una necesidad y una obligación”.

Armando Navarro, chef. Indiana, Estados Unidos.

Armando ha pasado al menos una década en Estados Unidos, donde se desarrolló como chef y estaba cumpliendo el sueño americano. La pandemia a causa del coronavirus prácticamente tiene colapsado al país vecino aunque, afortunadamente, su estado no es de los más afectados.

La vida de Armando consiste actualmente en comprar lo necesario para quedarse en casa y evitar lo más posible cualquier tipo de contacto para que el virus no se propague más. Desde los primeros días de la alerta, comparte Armando, los ingresos bajaron y fue enviado a su casa a resguardarse pero hasta el momento de esta entrevista no había perdido su empleo, es más, este vuelco en el mundo, dice, lo hace valorar su trabajo y más a su familia. Él ha percibido en este tiempo de contingencia mucha solidaridad en su lugar de residencia así como responsabilidad de sus vecinos.

Leonel Aguilar, emprendedor. New Jersey, Estados Unidos.

Leonel vive en Paseo en el estado de New Jersey, asegura que la situación es sumamente difícil ya que mucha gente no está trabajando, pero lamenta que exista gente que tome la pandemia a la ligera.

En su ciudad la ola de desempleo se ha disparado, particularmente él y su esposa se encuentran sin empleo, lo que significa que no hay ingresos en un momento en el que no pueden salir a la calle a buscar trabajo o levantar un negocio. Han tenido que recortar muchos gastos para poder cumplir con la renta y los servicios básicos, pero la pandemia es más larga cuando no se cuenta con los recursos para solventar la economía familiar.

Yari Moreno, actriz. Bogotá, Colombia

Yari está dedicada a las artes escénicas, aunque es poblana reside en Bogotá y aplaude lo que ese país ha hecho frente a la pandemia, pues antes de que se decretara la fase 1 se realizó un simulacro de un toque de queda durante 4 días.

Después, se anunció la cuarentena que persiste hasta la actualidad, y en su caso, como estudiante, está tomando clases en línea. Ella narra que el pueblo colombiano “acata muy bien las indicaciones de su gobierno” pues desde que se anunció la cuarentena todos los establecimientos permanecen cerrados, la poca gente que sale lo hace con cubrebocas, además de que en los establecimientos no permiten que estén más de 10 personas para comprar. Además, se continuó con el toque de queda y se multa multar a quien salga después de las 7 de la noche.

Paul Tasner, investigador. California, Estados Unidos

Para Paul, ciudadano norteamericano e investigador, las precauciones parten de lo más básico: el lavado constante de manos, mientras que en otros lugares es risible esta medida, allá en California donde incluso están reabriendo las playas para el acceso público pues la pandemia parece estar controlado, esa acción fue básica para evitar el contagio.

Afortunadamente su trabajo es desde casa, él es un destacado investigador inmerso en temas ecologistas, lo que ha permitido que su desempeño laboral no haya cambiado. Sin embargo, los demás aspectos de su vida sí lo hicieron, pide su despensa a domicilio y ni él ni su familia salen de casa pero en todo su estado es igual, muy pocos autos circulan y mucha menos gente se ve en las calles. Él reside en la costa extrema de Estados Unidos, y el panorama es completamente diferente al de Nueva York, Washington, Illinois y Luisiana.

Esmeralda Millán, Puebla, México

Aun cuando recibirán su quincena íntegra o incompleta, el Coronavirus (Covid-19) representa hartazgo y preocupación para quienes se quedan en casa. Sin embargo, personas como Esmeralda Millán, que no cuentan con un empleo, debido a que sufre discriminación, ahora tiene más complicado el panorama, pues carece de recursos para atender su salud y proporcionar alimentación a sus hijos.

Ella ve publicaciones, en redes sociales, que insisten: “Quédate en casa” o “Mejor en casa”, pero no ve alguna que le diga “Recibirás ayuda si te quedas en casa”.

Esmeralda es una víctima de la violencia intrafamiliar y de género. Su expareja sentimental le roció ácido en el cuerpo, en venganza por negarse a regresar con él. Sin embargo, antes de ese ataque, ella ya sufría maltrato psicológico y físico.

El 2 de diciembre de 2018, Fidel atentó contra la Esmeralda y, desde ese entonces, ella ha pasado el tiempo tratando de recuperarse. Le quedaron marcas en el rostro, que son como una barrera para la joven de 25 años de edad, a la hora de pedir trabajo, pues la discriminación prevalece.

Desde que fue agredida por su expareja, su madre es quien la ayuda con los gastos, aunque la alerta sanitaria del Covid-19 hizo que pausaran las actividades en la fábrica de plásticos donde la mujer labora, por lo que solo le pagarán la mitad del sueldo.

A pesar de que, diversos medios informativos han dado a conocer su caso, las autoridades municipales, estatales y federales, no la han apoyado ni con recursos económicos, ni con la resolución contra su agresor, pues está en prisión, pero sin ser sentenciado.