Oriente Medio otra vez al rojo vivo
La explosiva situación de Oriente Medio se agravó ayer peligrosamente debido a dos episodios que colocaron la situación al rojo vivo: por una parte, la aviación israelí atacó con misiles una base militar iraní en la localidad siria de Al Qiswa y, en forma casi simultánea, el movimiento islamista Hamas amenazó con promover una “escalada” de la "intifada de Jerusalén" si Estados Unidos reconoce a la ciudad santa como capital de Israel.
El gobierno de Damasco confirmó la operación israelí que, según la opinión de expertos, estuvo dirigida contra la base militar permanente que Irán está construyendo al suroeste de Damasco con la autorización aparente del presidente sirio Bachar el Assad. El ataque constituyó, al parecer, un mensaje a las autoridades de Teherán y Damasco.
Esa interpretación fue confirmada poco después cuando el primer ministro Benjamin Netanyahu reiteró que Israel “no permitirá que [Irán] se instale militarmente en Siria […] con el expreso propósito de erradicar nuestro Estado”. Desde Washington, donde este fin de semana asiste al Saban Forum, reiteró que su país tampoco aceptará que “un régimen empeñado en la aniquilación del Estado judío se dote de armas nucleares”.
