Un hombre mata con un cuchillo a dos mujeres en Marsella antes de ser abatido
El terror asomó esta vez en Marsella. Un hombre acuchilló mortalmente a dos mujeres en la estación ferroviaria de Saint Charles, mientras gritaba "Alá es grande", según varios testimonios, e intentó luego atacar a una patrulla de militares. Uno de ellos le disparó dos veces y le mató. El ministro del Interior, Gérard Collomb, dijo que el asunto estaba en manos de la Fiscalía Antiterrorista pero no se podía asegurar aún que se tratara de un acto de terrorismo y anunció en Twitter que se trasladaba al lugar de los hechos.
Sin embargo, pasadas las diez de la noche el Estado Islámico ha reivindicado el ataque, según informa Reuters.La agresión se produjo poco antes de las 14 horas. Las cámaras de vigilancia muestran a un hombre sentado en un banco, en la explanada que se encuentra delante de la estación. De pronto, el hombre se levanta, con un cuchillo en cada mano, y se lanza sobre dos mujeres muy jóvenes que caminan por la explanada.
Una de ellas fue apuñalada en el cuello, la otra en el abdomen. Ambas fallecieron de forma casi inmediata. El hombre se dirigió entonces hacia una patrulla militar de la operación Centinela que, alertada por los gritos, se acercaba corriendo al lugar.
El hombre no llegó a atacar a los soldados. Uno de ellos le disparó dos veces y el agresor expiró minutos más tarde. "Los soldados hicieron lo que tenían que hacer y les felicito", dijo el ministro. "Lo que ha ocurrido es un crimen cobarde y abyecto", añadió.
La identidad de las mujeres no se conoce, a la espera de que el Fiscal Antiterrorista diera a conocer los primeros elementos de la investigación. Testigos presenciales las definieron como "muy jóvenes" y "menores de 20 años". Tampoco se conocía la identidad del agresor, que no llevaba documentos.
Una filtración procedente del Gobierno regional permitió saber, sin embargo, que tenía algo menos de 30 años y que estaba fichado por la policía francesa y por la policía de un país magrebí, por delitos comunes relacionados con el tráfico de drogas y un robo con violencia.
No figuraba en los listados de islamistas radicales de los servicios antiterroristas franceses.La estación de Saint Charles se encuentra en uno de los barrios más populares de Marsella y, tratándose de un domingo al mediodía, estaba muy concurrida. Los disparos de los soldados causaron una estampida y escenas de pánico.
Mientras la gente huía, la policía ocupó las instalaciones e inició un registro por si el agresor tuviera uno o más cómplices.
No fue el caso. La estación permaneció cerrada hasta pasadas las 18 horas y el tráfico ferroviario se interrumpió por completo hasta esa hora.El ataque de Marsella llegó en pleno debate político sobre el estado de emergencia.
El presidente Emmanuel Macron -que condenó el atentado en Twitter- se niega a prolongarlo más allá de noviembre, cuando expira su actual vigencia (fue establecido tras la terrible noche de atentados del 13 de noviembre de 2015 en París), y prefiere incluir algunos de sus supuestos, especialmente los referidos al control de fronteras, en una nueva ley antiterrorista que acaba de ser presentada en la Asamblea Nacional.
La oposición conservadora de Los Republicanos y el Frente Nacional exigen que se mantenga el estado de emergencia; la izquierda radical de Francia Insumisa se opone tanto al estado de emergencia como a la nueva ley, que califica de "liberticida".
