La polémica, base de los éxitos de Donald Trump
De acuerdo con una descripción de los nacidos bajo el signo de Géminis, tienen a su favor ser “Increíblemente divertidos y joviales, amables y elocuentes”, pero en contra que “son bastante charlatanes, mentirosos y muy superficiales”.
Donald Trump, el hombre que ha sorprendido a propios y extraños y por supuesto confundido a muchos analistas políticos en el mundo es Géminis.
Nacido hace 70 años, el 14 de junio de 1946, Donald John Trump se reveló los últimos diez meses como un político tan lleno de energía como de dualidades, tan mentalmente ágil como inculto. Y tan mentiroso como carismático.
Trump parece llenar todas esas condiciones. A lo largo de una vida que él define como “increíblemente exitosa”, ha estado rodeado por la fortuna, bellas mujeres y publicidad.
Hoy es mundialmente conocido por ser el casi seguro candidato del Partido Republicano a la Presidencia de EU y el centro de una polémica sobre racismo y xenofobia, nacionalismo económico y avaricia, porque hasta hace unos meses era un empresario multimillonario de bienes raíces y una personalidad de la televisión.
Esa combinación ha probado hasta ahora ser un éxito para Trump. Tanto que su actual campaña presidencial se ha basado en la información y la polémica que generan su persona y sus declaraciones. Hasta mayo último, eso se había transformado en el equivalente de dos mil millones de dólares de publicidad gratuita.
Y pese a una nueva disciplina urgida por sus presuntos postulantes en el Partido Republicano, es posible que vuelva a buscar la polémica.
Después de todo, eso es lo que ha funcionado para Trump a lo largo de su vida.
Su formación
Nacido en el seno de una familia acomodada, Trump es el cuarto de cinco hijos de Mary McLeod y Frederick Trump, un constructor y empresario de bienes raíces que se especializó en la construcción de casas y edificios para personas de clase media en los barrios neoyorquinos de Queens, Staten Island y Brooklyn.
De acuerdo con sus biógrafos, Donald fue “enérgico” desde niño y sus padres le enviaron a los 13 años a la Academia Militar de Nueva York, con la idea de que la disciplina le ayudaría a “canalizar” su energía.
Para cuando se graduó en 1964, era una estrella del deporte y líder del estudiantado. Entró luego en la Universidad de Fordham y dos años más tarde a la Escuela Wharton de Finanzas de la Universidad de Pensilvania, donde terminó en 1968 con un título en Economía.
Fue durante esa época que logró evadir el servicio militar y la posibilidad de ir a Vietnam debido a una condición médica en un talón, que según sus críticos se resolvía sólo con un pequeño cojín en el zapato.
Trump siguió los pasos de su padre en la elección de carrera al dedicarse al desarrollo de bienes raíces. Pero sus metas eran obviamente mayores. En 1968 se unió formalmente a la empresa familiar y en 1971 tomó el control de la empresa, que nombró como la Organización Trump y trasladó su residencia a Manhattan, donde comenzó a hacer “conexiones” con personas influyentes.
Se adaptó pronto al opulento estilo de vida de Manhattan, con limosinas y discotecas. Se relacionó además con una figura que se convertiría en su mentor, al menos en parte: el abogado Roy Cohn, que aconsejó a Richard Nixon en el Comité de Actividades Antiestadunidenses a principios de los 50 y que cuando llegó a Manhattan se hizo una figura legal que fue incluso consejero de familias de la mafia.
A partir de ese momento la vida de Trump ha sido de incesante actividad y autopromoción. Por años, Trump apareció en programas de televisión o de radio, así como en películas, para presentarse como la imagen del éxito y la opulencia.
Sus edificios y hoteles se convirtieron en puntos de referencia –cuando no lo eran, como el hotel Trump-Plaza–.
Sus aventuras financieras y su vida amorosa fueron pronto pasto de la prensa sensacionalista, que lo mismo reportaron de sus matrimonios con Ivanka, su esposa de 1977 a 1992; Marla Maples de 1993 a 1999, y Melania Krauss, desde 2005.
Durante esos años, Trump compró y vendió una línea aérea (el “shuttle” Washington DC-Nueva York), al menos tres casinos en Atlantic City, el concurso Miss Universo, líneas de ropa, carnes, vinos, campos de golf. En muchos casos, sólo “rentó” su nombre, como en el caso de la Universidad Trump, una que lo tiene ahora en el centro de un caso por fraude -que al parecer él no cometió, pero que lo benefició-.
El cenit de la popularidad de Trump llegó en 2004, cuando apareció el programa El Aprendiz (The Apprentice), donde un grupo de concursantes trabajaba, complotaba y trataba de prevalecer por una oportunidad de trabajar como director de una de las empresas de Trump, que hizo famosa la frase está despedido (You’re Fired).
Muchos de los tratos durante esa época están ahora bajo escrutinio.
La serie de televisión duró hasta 2015, cuando Trump hizo realidad una muy aplazada decisión de postularse para buscar la Presidencia estadunidense, una pretensión con la que coqueteó más o menos desde 1988, luego en 1992, 1996, 2000, 2008, 2012.
Por eso cuando anunció en 2015, en un acto en el vestíbulo de uno de sus edificios, con actores contratados para vitorearlo, muchos no tomaron en serio a este padre de cinco hijos, que van de Donald (nacido en 1977), Ivanka (1981), y Eric (1984), hijos de Ivank; Tiffany (1993), hija de Marla, y Barron (2006).
Hoy, desdeñado por unos, enemistado por muchos y al parecer idolizado por otros, Trump se convirtió en el líder de un sector caracterizado como nacionalista, racista o xenofóbico.
En 1999, Trump publicó un libro bajo el título The America We Deserve (Los Estados Unidos que merecemos) donde tras una propuesta de imponer un impuesto especial de 14.25% una vez sobre los más ricos del país, proponía que Estados Unidos buscara la dirección de un hombre de negocios tan hábil como él. Y ciertamente no se le puede descartar.
