Aunque Puebla mantiene un ritmo ascendente en la actividad industrial y atracción de inversiones, Tlaxcala y Querétaro se han convertido en una fuente de presión que pone en riesgo la situación local en la materia.
Así lo indica un reciente análisis realizado por el Consejo Coordinador Empresarial, que apunta que Puebla en 2026 es un estado que está acelerando más rápido que el promedio nacional, pero que enfrenta el desafío de mantener el ritmo, además del impacto de la competencia de estados vecinos.
“El fuerte dinamismo de la inversión en maquinaria y construcción a nivel nacional es un presagio alentador para el futuro industrial de Puebla. Si el estado logra atraer esas inversiones y mantener su competitividad manufacturera, puede aspirar a escalar posiciones en el ranking nacional. Sin embargo, la presión de estados vecinos como Tlaxcala y Querétaro, sumada a la desaceleración puntual de abril, exige atención. La diversificación hacia otros sectores (como servicios tecnológicos o energías limpias) y el fortalecimiento de su cadena logística serán determinantes para consolidar su posición como motor de crecimiento económico del país”, señala.
Puebla se mantuvo en el promedio del ranking nacional de actividad industrial entre enero y abril de 2026, con un crecimiento anual destacado que alcanzó su pico en febrero, con 9.4%, mientras que el promedio nacional se contrajo 1.2%.
El repunte nacional en maquinaria y construcción en abril sugiere un entorno favorable para la expansión industrial, beneficiando directamente a Puebla.
No obstante, el sector secundario se observa como un freno en la economía, al mantener su índice base 2018 entre 100.4 en marzo y 102.5 en abril, para cerrar en 102.0 en junio.
Asimismo, el sector primario es el más volátil, al pasar de 104.5 en febrero a 112.0 en abril, para terminar desplomándose a 106.8 en junio.
