A 10 años de distancia, buscan justicia por la muerte de Verónica Vanessa Cervantes Reyes
¿Quién del Tribunal Superior de Justicia protege al cirujano Mario Arístides Arellano Huacuja?
Desde hace 10 años, doña Guadalupe Verónica Reyes Rodríguez busca justicia por la muerte de su hija a manos del cirujano plástico Mario Arístides Arellano Huacuja.
Hasta el momento el Tribunal Superior de Justicia que presidente Héctor Sánchez Sánchez, no ha emitido sentencia condenatoria pese a que existen pruebas contundentes de la responsabilidad del médico y su equipo.
El 27 noviembre de 2010, Verónica Vanessa Cervantes Reyes, de tan sólo 27 años de edad, se sometió a una rinoplastia en la Clínica Dermatológica y Cirugía Estética de Puebla ubicada en la 20 Sur 2539 de la colonia Bella Vista de la capital del estado, pero al finalizar la operación perdió la vista y comenzó a sentirse muy mal, desafortunadamente murió dos días después.
De acuerdo con la necropsia, la causa de la muerte fue fractura craneoencefálica que se produjo al perforarle los senos paranasales; incluso la Comisión Nacional de Arbitraje Médico dictaminó que se hizo una “mala praxis” porque se comprobó que violaron varios protocolos de la Ley de Salud.
Es por eso que Doña Guadalupe busca que el médico Mario Arístides Arellano Huacuja junto con su equipo de trabajo como el anestesiólogo Leobardo Antonio Dolores Palacios y su enfermera Martha Ramos Chapuli, asuman las consecuencias y respondan por esta negligencia médica (homicidio a título de culpa) asentada en el Proceso 290/2012/Primero.
José Luis Flores, abogado de la familia de la víctima, dio a conocer que aunque al principio se ejerció acción penal persecutoria, el juez aún no emite una condena, debido a que los implicados han recurrido a diversas argucias legales que por el momento los mantienen en libertad bajo caución.
Incluso, después de cuatro años de conocer el dictamen de la necropsia el cirujano Mario Arístides Arellano Huacuja hizo que en dos ocasiones el cuerpo fuera exhumado, causándole un gran daño a doña Guadalupe, quien con el corazón todo tuvo que mirar los restos de su hija, pues nunca se imaginó que ella moriría primer.
“Este proceso lleva 10 años y no avanzamos absolutamente nada. Hay muchas contradicciones, se ha mandado a traer a los peritos del Ministerio Público muchas veces, esas pruebas ya se desahogaron, el lunes tenemos desahogo de pruebas de las mismas pruebas. Cuántas veces se va a desahogar una misma prueba”, añadió el abogado.
Ante este escenario, Doña Guadalupe pide la intervención del gobernador Miguel Barbosa Huerta para que se haga justicia después de la dolorosa pérdida que tuvo desde hace 10 años.
“Ella salió de la cirugía en silla de ruedas, no podía caminar, no veía. Ella me decía que le dolía mucho la cabeza, me duele mucho la nuca. Yo se lo externé al doctor y me dijo que era normal, que se le iba a quitar. Ella estaba taponeada de la nariz precisamente, yo pienso, para que no sangrara. Me decía: mamá, paso algo amargo, no puedo comer… Yo la veía cada vez más blanca a mi hija, cada vez iba perdiendo el conocimiento hasta que falleció”, narró doña Guadalupe.
