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De la cosecha céltica al banquete global: el verdadero origen del Halloween

Lejos de los disfraces sintéticos y el consumo masivo de golosinas, la festividad de Halloween posee una trayectoria histórica de más de dos milenios

Foto: Robin McSkelly / Unsplash

Foto: Robin McSkelly / Unsplash

Las raíces de Halloween se remontan a Samhain, una antigua festividad gaélica relacionada con el final de la cosecha y el inicio del invierno. La celebración se realizaba alrededor del 1 de noviembre y marcaba el comienzo de una nueva etapa del año.

Las tradiciones asociadas con Samhain incluían hogueras, disfraces y creencias sobre la presencia de seres sobrenaturales. De acuerdo con fuentes históricas y culturales, existía la idea de que durante este periodo la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más permeable. Sin embargo, algunos detalles sobre los rituales de la época no pueden establecerse con certeza debido a la falta de registros escritos contemporáneos.

La palabra Samhain suele traducirse como “fin del verano” y su celebración quedó vinculada con el cambio de estación, el final de las actividades agrícolas y el comienzo de los meses más oscuros.

De Samhain a All Hallows’ Eve

Durante la expansión del cristianismo en Europa, el calendario religioso incorporó el Día de Todos los Santos, celebrado el 1 de noviembre. El papa Gregorio III estableció esa fecha para la festividad en el siglo VIII, mientras que posteriormente el papa Gregorio IV extendió su celebración a la Iglesia occidental.

La noche anterior pasó a conocerse como All Hallows’ Eve, es decir, la víspera de Todos los Santos. Con la evolución del idioma inglés, esta expresión terminó convirtiéndose en Halloween.

El 2 de noviembre también quedó asociado con la conmemoración de los fieles difuntos, una tradición vinculada con la oración por las personas fallecidas. Con el paso del tiempo, distintas costumbres populares europeas se relacionaron con estas fechas.

¿De dónde vienen los disfraces y el “dulce o truco”?

Una de las tradiciones más conocidas de Halloween, el “trick or treat” o “dulce o truco”, tiene antecedentes en prácticas medievales como el souling, en las que personas acudían a las casas para pedir alimentos a cambio de oraciones por los muertos. En Escocia e Irlanda también se desarrolló el guising, una costumbre en la que las personas se disfrazaban y realizaban canciones, poemas o bromas a cambio de comida o monedas.

La relación directa entre estas prácticas y el actual “dulce o truco” no es completamente lineal. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos señala que existen distintas teorías sobre sus antecedentes y que no hay una única tradición identificada como origen directo.

Otra imagen característica es la Jack-o’-lantern. En Irlanda y Escocia se tallaban nabos y otras hortalizas; posteriormente, los inmigrantes llevaron estas costumbres a Estados Unidos, donde la calabaza se convirtió en el vegetal más utilizado por ser más grande y fácil de tallar.

Halloween cruza el Atlántico

La celebración llegó con mayor fuerza a Estados Unidos durante el siglo XIX, especialmente con la llegada de inmigrantes irlandeses y escoceses. Allí comenzó a transformarse en una festividad comunitaria y, durante el siglo XX, perdió buena parte de sus elementos religiosos y supersticiosos.

El “dulce o truco” se consolidó progresivamente en Estados Unidos durante las décadas de 1930 y 1940 y adquirió una dimensión masiva después de la Segunda Guerra Mundial. La industria de los dulces, la publicidad, los disfraces y el entretenimiento contribuyeron posteriormente a convertir Halloween en una celebración popular que se extendió a otros países.

Así, la celebración que actualmente incluye disfraces, calabazas, dulces y fiestas es el resultado de un largo proceso histórico en el que confluyeron tradiciones gaélicas, prácticas cristianas medievales, costumbres populares y la transformación cultural desarrollada en Estados Unidos.