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¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando te desvelas constantemente?

La falta de sueño puede afectar la concentración, el estado de ánimo, el metabolismo y la salud cardiovascular.

Foto: cottonbro studio / Pexels

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Una noche de poco sueño puede resolverse con descanso posterior, pero el problema cambia cuando las desveladas se vuelven frecuentes. Dormir menos de lo necesario durante varios días hace que el organismo acumule una deuda de sueño, mientras que la falta de descanso también puede afectar el funcionamiento cotidiano.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI, por sus siglas en inglés) señala que la deficiencia de sueño puede interferir con el trabajo, los estudios, la conducción y las actividades sociales. También puede provocar dificultades para aprender, concentrarse, reaccionar y tomar decisiones, además de favorecer la irritabilidad.

El cansancio no es el único efecto

Cuando las desveladas forman parte de la rutina, el organismo puede comenzar a resentir la falta de descanso de distintas maneras. El Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD) explica que dormir poco durante periodos prolongados se relaciona con problemas de salud que van más allá de la somnolencia.

Entre ellos se encuentran el aumento de peso y la obesidad, alteraciones metabólicas, presión arterial elevada y un mayor riesgo de diabetes tipo 2. La falta de sueño también se ha relacionado con problemas cardiovasculares.

Esto no significa que una persona que se desvela vaya a desarrollar automáticamente alguna de estas enfermedades. Se trata de riesgos asociados con la falta de sueño sostenida, por lo que la frecuencia y duración del problema son importantes.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) considera que los adultos que duermen habitualmente menos de siete horas por periodo de 24 horas tienen una duración de sueño insuficiente. Esta condición se ha asociado con un mayor riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, ansiedad y depresión.

También puede afectar el estado de ánimo

Dormir poco de manera habitual puede hacer que una persona se sienta más irritable, cansada o con dificultades para manejar sus emociones. El NICHD señala que la falta de sueño durante periodos prolongados puede contribuir a trastornos del estado de ánimo y se ha relacionado con depresión, ansiedad y malestar psicológico.

Además, el problema puede convertirse en un círculo difícil de romper: las obligaciones laborales, escolares o personales llevan a recortar horas de sueño y, al mismo tiempo, el cansancio acumulado puede dificultar el desempeño durante el día.

Una revisión de investigaciones sobre restricción del sueño encontró que los déficits de rendimiento pueden acumularse a lo largo de varios días de dormir poco. Los autores señalaron que algunos efectos sobre el funcionamiento cognitivo pueden llegar a niveles comparables con los observados después de una privación total del sueño de uno a tres días.

Por eso, acostumbrarse a dormir pocas horas no significa necesariamente que el cuerpo se haya adaptado sin consecuencias.

¿Cuánto deberíamos dormir?

Para los adultos de entre 18 y 60 años, el CDC recomienda siete horas o más de sueño por noche. En adultos de 61 a 64 años recomienda entre siete y nueve horas, mientras que para las personas de 65 años o más la recomendación es de siete a ocho horas.

La cantidad necesaria puede variar entre personas, pero mantener un horario relativamente constante también forma parte de un descanso saludable.

El problema de las desveladas frecuentes no es solamente sentirse cansado al día siguiente. Cuando dormir poco se convierte en un hábito, la falta de descanso puede afectar distintas funciones del organismo y aumentar con el tiempo los riesgos asociados con una mala salud del sueño. Por ello, recuperar un horario regular de descanso es una parte importante para reducir la acumulación de sueño perdido.