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El espejismo de los cielos: ¿quiénes volarán realmente el nuevo Tesla Roadster?

El nuevo Tesla Roadster sorprendió con una demostración de maniobras aéreas mediante propulsores de gas frío, pero la tecnología está lejos de representar una alternativa de movilidad masiva

Foto: X / @Tesla

Foto: X / @Tesla

El Tesla Roadster volvió a colocar a Elon Musk y a la compañía en el centro de la conversación tecnológica. El 15 de octubre de 2026, Tesla presentó en las instalaciones de SpaceX en McGregor, Texas, una demostración del nuevo deportivo eléctrico, que incluyó elevaciones breves, movimientos en el aire y maniobras que desafían la conducción convencional.

La demostración no mostró un automóvil volando durante largos trayectos. El vehículo realizó maniobras controladas con ayuda de propulsores avanzados de gas frío, una tecnología que Tesla incorpora en la configuración denominada Rocket. La compañía mantiene como objetivo comenzar la producción del nuevo Roadster en 2028.

Pero el atractivo tecnológico del automóvil también abre otra pregunta: ¿quién podrá realmente tener uno de estos vehículos?

El espejismo del precio

Tesla todavía no ha anunciado el precio definitivo del nuevo Roadster. La cifra de 200 mil dólares que se ha utilizado históricamente como referencia corresponde al proyecto presentado originalmente en 2017 y no debe confundirse con el precio confirmado de la nueva generación.

Lo que sí permite dimensionar su exclusividad son las cantidades establecidas para reservar algunas versiones. Tesla contempla una configuración Performance, de dos plazas y orientada a carretera; una Thrust, de edición limitada y también para dos ocupantes; y la Rocket, de una sola plaza y diseñada para realizar maniobras aéreas.

Foto: X / @Tesla
Foto: X / @Tesla

Para la versión Performance, Tesla establece una reservación de 50 mil dólares, mientras que la Thrust requiere 250 mil dólares. Estos montos corresponden a reservaciones y no al precio final del automóvil.

Si se toma como referencia un ingreso laboral real promedio nacional de 7 mil 363.33 pesos mensuales, reportado para la población ocupada en el cuarto trimestre de 2024, incluso una cantidad de 50 mil dólares representa un monto extraordinariamente elevado frente a los ingresos laborales habituales en México.

Con ese ingreso como referencia, 50 mil dólares equivaldrían a varios años de ingreso laboral bruto, incluso antes de considerar alimentación, vivienda, salud, transporte y cualquier otro gasto cotidiano. En el caso de una reservación de 250 mil dólares, la diferencia resulta todavía mayor.

Esto permite dimensionar el Roadster no como una alternativa para la movilidad cotidiana, sino como un producto dirigido a un mercado de muy alto poder adquisitivo.

Una tecnología que no está pensada para las calles

La exclusividad no se limita al dinero.

Tesla establece que la versión Rocket es “solo por invitación”, tiene un asiento y no está aprobada para circular en vías públicas. La compañía describe esta configuración como la preparada para volar, mediante propulsores de gas frío colocados alrededor del vehículo que permiten generar aceleración hacia adelante y hacia arriba, además de movimientos de rotación lateral.

Esto marca una diferencia fundamental frente a un automóvil eléctrico convencional. El Roadster que puede elevarse en el aire no es un vehículo diseñado para sustituir al transporte público ni para convertirse en una opción cotidiana de movilidad urbana.

Incluso la versión Performance, que sí está planteada para carretera, pertenece a un segmento completamente distinto al de los vehículos que utiliza la mayoría de la población.

Tecnología de lujo frente a la movilidad cotidiana

El contraste económico resulta todavía más evidente cuando se observa el gasto de los hogares mexicanos. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reportó un ingreso corriente promedio mensual por hogar de 25 mil 955 pesos. Ese mismo año, el gasto corriente monetario promedio fue de 15 mil 891 pesos al mes y transporte y comunicaciones representaron 19.5% de ese gasto.

El dato no significa que cada hogar mexicano tenga ese ingreso ni que todos destinen exactamente esa proporción al transporte, pero sí permite dimensionar el contexto en el que aparecería un vehículo como el Roadster.

Mientras una familia promedio distribuye sus recursos entre alimentación, vivienda, transporte y otras necesidades, Tesla presenta un automóvil cuyo mayor atractivo tecnológico consiste en llevar el concepto de deportivo eléctrico hacia maniobras aéreas.

La diferencia también se observa en el propio diseño del producto: la configuración que puede volar tiene un solo asiento y no está autorizada para circular en vías públicas. No se trata, por tanto, de una tecnología que esté llegando a las calles para resolver los problemas de movilidad de las ciudades.

El nuevo Roadster representa así una paradoja: lleva el automóvil eléctrico hacia un terreno que parece salido de la ciencia ficción, mientras su precio, disponibilidad y restricciones lo colocan fuera del alcance de la movilidad cotidiana de la mayoría de la población.

El espectáculo de un vehículo elevándose sobre una pista puede convertirse en una muestra del futuro tecnológico, pero por ahora ese futuro tiene condiciones muy específicas: dinero, invitación, acceso limitado y un espacio donde la legislación permita utilizar la tecnología.