¿Cuánto tiempo dedicamos a las tareas del hogar? Esta es la brecha entre mujeres y hombres en México
Los hogares mexicanos destinan una parte importante de su semana a cocinar, limpiar, hacer compras, cuidar personas y mantener en funcionamiento la vida cotidiana
¿Cuánto tiempo dedicamos a las tareas del hogar? Esta es la brecha entre mujeres y hombres en México
Cocinar, limpiar, lavar ropa, hacer compras, administrar los gastos del hogar, cuidar a niñas y niños o atender a una persona mayor forman parte de una jornada que pocas veces aparece en las estadísticas tradicionales del empleo.
En México, la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) permite dimensionar precisamente esas actividades. El estudio incluye a la población de 12 años y más y registra tanto el trabajo remunerado como el que se realiza sin recibir un pago dentro de los hogares.
Los resultados muestran que, en promedio, la población mexicana dedicó 20.5 horas semanales al trabajo doméstico para su propio hogar durante 2024.
Pero cuando se incorpora el tiempo destinado al cuidado de otros integrantes del hogar, la dimensión del trabajo no remunerado aumenta considerablemente.
Mujeres: casi 28 horas semanales en labores domésticas
La diferencia entre mujeres y hombres aparece desde las tareas más cotidianas.
De acuerdo con el Inegi, en 2024 las mujeres dedicaron en promedio 28.2 horas a la semana al trabajo doméstico para su propio hogar, mientras que los hombres destinaron 11.5 horas.
Esto representa una diferencia de 16.7 horas semanales.
En otras palabras, por cada semana, las mujeres dedicaron en promedio más de una jornada laboral adicional a las tareas domésticas frente a los hombres.
La brecha también aparece en los cuidados. Las mujeres dedicaron 13.6 horas semanales al cuidado de integrantes del hogar, frente a 8.7 horas de los hombres, una diferencia de 4.9 horas.
| Actividad | Mujeres | Hombres | Diferencia |
|---|---|---|---|
| Trabajo doméstico para el propio hogar | 28.2 h | 11.5 h | 16.7 h |
| Cuidados a integrantes del hogar | 13.6 h | 8.7 h | 4.9 h |
| Trabajo no remunerado doméstico, de cuidados, comunitario y voluntario | 39.7 h | 18.2 h | 21.5 h |
No todo ocurre en la cocina: cuidar también consume tiempo
Uno de los puntos relevantes de la medición es que el trabajo del hogar no se limita a los quehaceres.
La ENUT contabiliza actividades como cuidados, quehaceres domésticos, compras, pagos y trámites, mantenimiento de la vivienda, apoyo a otros hogares, trabajo comunitario y voluntariado.
En 2024, 70.9 % de las mujeres participó en actividades de cuidado, frente a 64.2 % de los hombres. Además, entre quienes realizaron estas actividades, el tiempo promedio fue mayor para ellas.
La encuesta de 2024 también incorporó por primera vez la medición del cuidado emocional, además de ajustes para captar de mejor manera los cuidados pasivos y las necesidades de distintos grupos de edad. Esto significa que la nueva edición permite observar dimensiones del cuidado que antes no se registraban de la misma manera.
El dato que cambia la dimensión del problema: 8 billones de pesos
El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado tiene además un valor económico.
La Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México 2024, elaborada por el INEGI, estimó que estas actividades representaron 8 billones de pesos durante ese año.
El monto equivalió a 23.9 % del PIB de la economía mexicana.
De ese valor, las mujeres aportaron 72.6 %, mientras que los hombres contribuyeron con 27.4 %. En términos económicos, el valor del trabajo doméstico y de cuidados realizado por las mujeres fue 2.7 veces superior al correspondiente a los hombres.
El Inegi estimó además que, en promedio, el trabajo no remunerado realizado por las mujeres representó un valor equivalente a 82 mil 339 pesos anuales por persona.
Esto no significa que ese dinero sea un ingreso que las familias reciban, sino que el Inegi asigna un valor económico al tiempo de trabajo que no se paga, con el objetivo de dimensionar su aportación a la economía.
La carga total de trabajo también muestra una diferencia
El tiempo destinado al hogar no desaparece cuando una persona tiene empleo.
La ENUT 2024 encontró que las mujeres dedicaron en promedio 61.1 horas semanales al tiempo total de trabajo, considerando actividades remuneradas y no remuneradas. En los hombres, el promedio fue de 58 horas.
La diferencia puede parecer pequeña cuando se observa únicamente el total, pero cambia al revisar de qué tipo de trabajo se trata.
En el trabajo remunerado, los hombres registraron un promedio de 51.3 horas semanales, frente a 42.2 horas de las mujeres.
En cambio, en el trabajo no remunerado doméstico, de cuidados, comunitario y voluntario, las mujeres registraron 39.7 horas, mientras los hombres contabilizaron 18.2 horas.
Es decir, los hombres concentran más horas en el trabajo para el mercado, mientras las mujeres destinan una mayor cantidad de tiempo al trabajo que se realiza sin remuneración.
Una brecha que también cambia según el lugar y las condiciones
La desigual distribución no es idéntica para toda la población.
La ENUT encontró que entre la población hablante de lengua indígena la brecha de tiempo dedicado al trabajo doméstico fue todavía mayor: 23.2 horas semanales más para las mujeres que para los hombres.
En localidades de menos de 10 mil habitantes, la diferencia entre mujeres y hombres llegó a 21 horas semanales. Para la población afrodescendiente fue de 16.4 horas, mientras que entre las personas con discapacidad la brecha registrada fue de 13.2 horas.
Los datos muestran, por tanto, que el tiempo destinado a mantener un hogar y cuidar a sus integrantes también está relacionado con las condiciones sociales y el lugar donde viven las personas.
Un problema que México ya mide con mayor precisión
La ENUT no es un ejercicio aislado. México cuenta con antecedentes de medición del uso del tiempo desde hace años.
El Inegi señala que las encuestas de 2014 y 2019 son las que presentan mayor comparabilidad entre sí, mientras que la edición 2024 incorporó ajustes metodológicos para mejorar la medición de actividades como los cuidados y adaptarse a clasificaciones internacionales.
Durante la presentación de los resultados, la presidenta del Inegi, Graciela Márquez, destacó que la ENUT se convirtió en una encuesta quinquenal y permite observar cómo se distribuyen las horas entre trabajo remunerado, trabajo no remunerado y otras actividades.
Por su parte, Arturo Blancas, vicepresidente de la Junta de Gobierno del Inegi, señaló que sus resultados son relevantes para el diseño de políticas públicas relacionadas con la igualdad sustantiva y el Sistema Nacional de Cuidados.
La relevancia del tema también trasciende a México. La Organización Internacional del Trabajo señala que las responsabilidades familiares y de cuidado recaen con frecuencia en mayor medida sobre las mujeres y advierte que las comparaciones internacionales sobre trabajo no remunerado deben considerar las diferencias metodológicas entre las encuestas de cada país.
ONU Mujeres, por su parte, utiliza el tiempo dedicado a las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas como uno de los indicadores para medir avances hacia la igualdad de género.
¿Entonces cuánto tiempo pasamos haciendo tareas del hogar?
La respuesta depende de qué se considere dentro del concepto de trabajo doméstico.
Si se habla exclusivamente de tareas domésticas para el propio hogar, el promedio nacional fue de 20.5 horas semanales en 2024.
Si se incorporan los cuidados, el volumen de trabajo no remunerado es considerablemente mayor. Sin embargo, no se deben sumar automáticamente las horas de cada categoría, porque una persona puede realizar actividades de manera simultánea —por ejemplo, cuidar a un menor mientras cocina— y la propia metodología de la ENUT contempla el problema de la simultaneidad de tiempos.
Lo que sí resulta claro en los datos es la distribución desigual: las mujeres dedican más tiempo que los hombres tanto a las labores domésticas como a los cuidados, mientras que los hombres concentran una mayor cantidad de horas en el trabajo remunerado.
Así, detrás de actividades aparentemente rutinarias —preparar comida, limpiar una casa, hacer compras, cuidar a un familiar o mantener funcionando un hogar— existe una cantidad considerable de tiempo de trabajo que no aparece necesariamente en una nómina, pero que tiene un peso medible dentro de la economía mexicana.
