La Ibero Puebla se adhiere al pacto educativo global
El 15 de octubre de este año el papa Francisco ha invitado a toda la sociedad, en especial a las instituciones educativas a firmar un Pacto Educativo Global. Es una alianza para y con las generaciones más jóvenes, para que junto con otros actores de la sociedad se construya un mundo más humano, justo y fraterno. Es un llamado urgente ante la catástrofe educativa, acelerada por el COVID-19, que generará aproximadamente diez millones de niños que podrían abandonar la escuela, aumentando una brecha educativa ya alarmante con más de 250 millones de niños en edad escolar excluidos de cualquier actividad educativa.
La mirada a largo plazo es construir un nuevo humanismo. Por eso se necesita de una “arquitectura de la paz”, y, conociendo el poder transformador de la educación, el Papa invita a “una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna”. Será una educación “valiente” que coloca a la persona en el centro para formar “personas disponibles que se pongan al servicio de la comunidad, donde servir signica trabajar al lado de los más necesitados estableciendo con ellos, ante todo, relaciones humanas de cercanía y vínculos de solidaridad”.
El Papa jesuita vislumbra una educación intelectual y socioemocional, que transmita valores y virtudes individuales y sociales, enseñe una ciudadanía comprometida y solidaria con la justicia, integrando los saberes, la cultura, el deporte, la ciencia, el esparcimiento y la recreación, promoviendo una cultura del diálogo y del encuentro y de una mutua comprensión, de modo pacíco, respetuoso y tolerante desde una perspectiva intercultural e interreligiosa. La invitación la escribe en 7 puntos:
1. Poner en el centro de todo proceso educativo formal e informal a la persona, su valor, su dignidad, para hacer sobresalir su propia especicidad, su belleza, su singularidad y, al mismo tiempo, su capacidad de relacionarse con los demás y con la realidad que la rodea, rechazando esos estilos de vida que favorecen la difusión de la cultura del descarte.
2. Escuchar la voz de los niños, adolescentes y jóvenes a quienes transmitimos valores y conocimientos, para construir juntos un futuro de justicia y de paz, una vida digna para cada persona.
3. Fomentar la plena participación de las niñas y de las jóvenes en la educación.
4. Tener a la familia como primera e indispensable educadora.
5. Educar y educarnos para acoger, abriéndonos a los más vulnerables y marginados.
6. Comprometernos a estudiar para encontrar otras formas de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso, para que estén verdaderamente al servicio del hombre y de toda la familia humana en la perspectiva de una ecología integral.
7. Salvaguardar y cultivar nuestra casa común, protegiéndola de la explotación de sus recursos, adoptando estilos de vida más sobrios y buscando el aprovechamiento integral de las energías renovables y respetuosas del entorno humano y natural, siguiendo los principios de subsidiariedad y solidaridad y de la economía circular.
Con alegría y entusiasmo la Universidad Iberoamericana Puebla se suma de manera integral y desde todas sus direcciones generales y áreas a esta iniciativa del Papa Francisco, sosteniendo junto con él, “la convicción de que en la educación se encuentra la semilla de la esperanza: una esperanza de paz y de justicia”.
