Sufragio migrante: más allá de votar y ser votado
Las organizaciones deben trabajar para garantizar a las y los migrantes su derecho a una vida digna a través de garantías como el ejercicio del voto. Así lo reconoció el Dr. Miguel Ángel Corona Jiménez, investigador de la IBERO Puebla, en el Foro Análisis sobre los derechos político-electorales de la comunidad migrante en el estado de Puebla.
El sufragio es una vía para reivindicar la ciudadanía de las y los mexicanos, aun cuando se encuentran fuera del territorio nacional. Por ello, desde 2005 se permite el voto a los migrantes desde el extranjero. Los resultados: en 2006 votaron 40,876 personas; en 2012 lo hicieron 59,115; y en 2018 fueron 98,470. Pese a representar un avance, es insuficiente para una sociedad ávida de democracia.
Los 36,048 millones de dólares de remesas superan a la Inversión Extranjera Directa (IED), así como a los ingresos por venta de petróleo y turismo. Por ello, Corona Jiménez acentuó que "la injerencia en el equilibrio de la economía les da el derecho a buscar que se les garantice su acceso al voto".
Antes que votar, a las y los migrantes les interesa buscar la manera de ganar dinero y mandar a sus familias. "Presumimos remesas, pero nunca nos detenemos a ver qué hay detrás de las cifras", denunció el académico. Por ello, continuó, debemos hacer un mayor esfuerzo para garantizar la representatividad que ellos necesitan para no tener que vivir aislados.
Corona Jiménez consideró que los migrantes no votan por miedo, pues deben dar datos que exponen su calidad foránea. Acusó que la burocracia no contribuye a la cultura del sufragio. "No votan porque no quieren votar, es igual que aquí: Hay que educarlos para que confíen en las instituciones", concluyó.
En una breve intervención, Miguel Ángel García Onofre, presidente del Instituto Estatal Electoral de Puebla (IEE), estableció que la migración ha obligado a nuevas prácticas políticas. El tema del voto migrante genera controversia porque se considera costoso y no prioritario.
